Cachorros huérfanos: Cría y cuidados

En general cuando una perra da a luz a una camada es ella misma quien se va a encargar de satisfacer todas sus necesidades. Sin embargo hay situaciones en las que tendremos que ser nosotros quienes los criemos. A veces la madre no puede cuidar de los pequeños por enfermedad, defunción o problemas de comportamiento. Otras veces nos podemos encontrar con cachorros de días de vida abandonados.

Debemos abstenernos totalmente de criar con lactancia artificial a los cachorros siempre que la madre sea capaz de hacerlo.

Es muy importante contar con el asesoramiento de profesionales, pues los cachorros son muy delicados, sobre todo durante las primeras semanas de vida. Un veterinario tendrá que supervisar el crecimiento y la salud de los pequeños. En este artículo encontrareis toda la información necesaria sobre la cría y cuidados de cachorros huérfanos desde sus primeros días de vida hasta el destete.

Aspectos generales

Hay varios aspectos de la fisiología y desarrollo del cachorro que debemos conocer. Estos datos nos ayudaran a comprender los cuidados y necesidades de los pequeños y a saber si su crecimiento es saludable.

Particularidades fisiológicas

Durante sus primeros días de vida los cachorros son ciegos y sordos.

Los cachorros en el momento de nacer son totalmente dependientes de su madre o, en su ausencia, de un cuidador. Son ciegos y sordos. Estos sentidos aún no se han desarrollado del todo, y seguirán madurando después del parto. Solo son funcionales el tacto, el gusto y el olfato.

El sistema nervioso tampoco está completamente desarrollado. Los movimientos del perro recién nacido son poco coordinados y torpes. Además no son capaces de ponerse en pie ni de caminar, simplemente reptan y se arrastran.

Por último es importante tener en cuenta que cachorros de pocos días tienen muy poca capacidad para termoregular, es decir que tienen dificultades para mantener su temperatura corporal. Cuando están con su madre y hermanos, el contacto con ellos les mantiene calientes. Por este motivo debemos evitar criar cachorros huérfanos individualmente, es mejor cuidar de dos o más. Además podemos ponerles esterillas térmicas (siempre controlando que no se quemen).

Etapas del desarrollo

Los primeros 15 días de vida del cachorro se conocen como periodo neonatal. En esta fase el cachorro es ciego y sordo, y tiene poca capacidad para desplazarse. A esto se suma una elevada sensibilidad a las bajas temperaturas, pues sus mecanismos de generación de calor son muy poco eficientes. Su única actividad será en el momento de comer, y pasará el resto del tiempo durmiendo. Hay dos reflejos que nos indicarán que el cachorro está sano:

  • Reflejo de micción y defecación: Los cachorros no son capaces de orinar y defecar por sí solos. Necesitan que su madre les estimule lamiendo la parte baja del abdomen. Si simulamos la acción de la madre con un algodón húmedo el cachorro va a relajar los esfínteres.
  • Reflejo de succión: El perrito hará el vacío con su lengua y paladar para sacar leche de las mamas de su madre. Podemos comprobarlo poniéndole el dedo delante del hocico, pues lo confundirá y sorberá para conseguir alimento. Es un reflejo esencial para la supervivencia del cachorro, y si desaparece debemos llevarlo rápidamente al veterinario, pues indica que algo no va bien.

Aproximadamente a partir de las dos semanas de vida se inicia el periodo de transición. Los cachorros empezarán a ser capaces de andar y moverse con más agilidad. Sus sentidos madurarán y van a abrir los ojos.

Un poco más tarde, sobre los 19 o 20 días de edad, empezará a percibir sonidos y veremos cómo nacen sus primeros dientes de leche. También serán capaces de salir del sitio donde duermen para hacer sus necesidades (a los cachorros no les gusta ensuciar su cama) y no será necesario estimularles para que lo hagan. De todas maneras debemos asegurarnos de que orinan y defecan, pues algunos cachorros tardan más que otros en hacerlo solos.

Al salir los primeros dientes el cachorro tendrá muchas ganas de mordisquearlo todo.

A partir de las tres semanas de vida se inicia el destete, pasando progresivamente de la leche a una alimentación sólida. Esta etapa es muy importante también porque da comienzo al periodo de socialización, en el que el cachorro es capaz de adaptarse muy fácilmente a cualquier situación. Es una fase que se alarga hasta los 3 meses de vida.

Cuidados de los cachorros huérfanos

La cría de cachorros huérfanos requiere mucho tiempo y compromiso, pero ver cómo los pequeños salen adelante nos aportará una gran satisfacción.

Lactación

Entre los aspectos básicos a tener en cuenta uno de los más importantes es la alimentación. Lo ideal para un cachorro es la leche materna, por lo que lo mejor que le podemos dar es leche especial para la cría de cachorros. Se vende en forma de leche en polvo deshidratada, y tiene la composición más adecuada para los recién nacidos. En caso de no poder encontrar este producto, debemos buscar leche en polvo sin lactosa para bebé.

Cachorrito tomandose el biberón.

No hay que darle leche de vaca a un cachorro de perro. La composición es distinta a sus necesidades y podemos causarle problemas digestivos. Tampoco es recomendable hacer mezclas caseras a menos que no haya ninguna alternativa. Debemos tener presente que una mala alimentación, sobre todo en esta etapa de la vida del animal, puede comprometer gravemente su supervivencia.

Debemos proporcionarle la leche al cachorro en un biberón con la tetina adecuada al tamaño de su boca. Tendremos que calentar la leche pero siempre procurando que no queme. Para asegurarnos de que no está demasiado caliente podemos ponernos un poco en el dorso de la mano. La cantidad de leche que debemos darle variará en función del tamaño del pequeño y de su edad, por lo que tendremos que seguir el consejo de un veterinario.

Para darle el biberón lo haremos con el cachorro tumbado boca abajo. Este es el modo más parecido a tomar leche de su madre y además evita que se atragante. Tendremos que alimentarlo aproximadamente cada 2-3 horas durante los primeros días, incluso por la noche. No hay que dejar pasar tomas porque los pequeños podrían sufrir una hipoglucemia (bajada de azúcar). A medida que crezcan podremos dejar más espacio entre cada biberón, estando siempre atentos por si los cachorros lloran pidiendo comida.

Destete

A partir de las tres semanas de vida crecen los primeros dientes de leche y empezaremos a introducir el pienso. Debemos buscar alimento para cachorros «starter». Inicialmente hay que mezclar unas pocas bolitas de pienso en leche hasta que queden blandas formando una pasta. A medida que el cachorro se vaya acostumbrando al pienso y vayan creciendo sus dientes iremos reduciendo la cantidad de leche en el pienso hasta llegar al punto en que coma solo pienso sólido.

Hay que tener en cuenta que durante la lactación no es necesario proporcionarle agua al pequeño porque la leche le hidrata. A partir del momento en que va comiendo más pienso y reducimos la leche tenemos que darle agua para beber.

Otros cuidados

Como ya hemos dicho, durante sus primeras semanas de vida el cachorro no es capaz de orinar y defecar por sí solo. Después de cada toma de biberón tendremos que estimularlo para que lo haga. Para conseguirlo podemos pasar un algodoncito húmedo con agua tibia por la parte baja de su abdomen simulando el lamido de su madre. Si no lo hacemos se le va a hinchar la barriga y tendrá dolor y pérdida de apetito. A medida que crezca aprenderá a hacer sus necesidades por sí solo. En general ya desde bien pequeños los perros evitan ensuciar la zona en la que duermen, por lo que saldrán de la cama para orinar.

Diariamente pesaremos a cada uno de los perritos y anotaremos sus datos. Al final de cada semana tendríamos que ver un incremento que nos indicará un buen crecimiento.

Otro aspecto importante es mantener su temperatura corporal estable. Podemos conseguirlo con una fuente de calor (por ejemplo una esterilla eléctrica o la calefacción) o manteniéndolos en contacto con nuestro cuerpo. Debemos preparar una cestita con mantas en la que dormirán los cachorros. Su ubicación tiene que ser en un sitio seco y sin corrientes de aire.

Por último es esencial mantener la higiene. Tenemos que limpiar a diario la zona en la que viven los cachorros para evitar enfermedades. En caso de que los perritos estén sucios hay que evitar bañarlos porque pueden enfriarse fácilmente. Lo mejor es usar toallitas húmedas y secarlos bien al terminar.

Socialización

Los cachorros deben socializar con otros perros para evitar problemas de comportamiento.

A partir de las tres semanas de edad el cachorro entra en el periodo de socialización. Es una etapa esencial para que se convierta en un perro tranquilo y equilibrado. Como aún no se han desarrollado las vías neuronales que dan lugar a la respuesta del miedo, el perro se adapta a gran variedad de situaciones fácilmente. Nuestro deber es encargarnos de que el cachorro esté en contacto con personas y perros. También podemos aprovechar para que se acostumbre a ir en coche y a otras situaciones que se encontrará en la vida adulta.

En el caso de la socialización con personas es necesario que el cachorro vea tanto adultos como niños. El perro reconoce el aspecto, y dado que los adultos e infantes son diferentes es recomendable que socialice con ambos. Hacerlo correctamente evitará posibles problemas de agresividad por miedo en el futuro.

Para socializar al cachorro con perros nos encontramos con un problema. El pequeño no está vacunado, y está expuesto a contraer enfermedades infecciosas y parasitarias. Para que conozca a otros perros tenemos dos opciones. Puede estar en contacto con perros que sepamos que están totalmente sanos, vacunados y desparasitados. Si no es posible, podemos salir a la calle con el cachorro en brazos, así podrá ver, oír y oler a otros canes sin riesgo de enfermar.

Posibles problemas

Cuando una perra tiene cachorros los cría y educa para que no tengan problemas cuando sean adultos. Si los criamos nosotros podemos tener dificultades para que reciban ciertos aprendizajes y podremos tener algunos problemas:

  • Ansiedad por separación: Cuando los cachorros tienen unos dos meses, su madre los rechaza cuando quieren mamar. Esta conducta disminuye las probabilidades de que sufran ansiedad por separación.
  • Mordida: La madre de los cachorros también les enseña a controlar la fuerza de la mordida al jugar. Si el pequeño muerde demasiado fuerte la madre lo reñirá y parará el juego. En ausencia de su madre debemos ser nosotros quienes le enseñemos a controlar su fuerza.
  • Problemas de comunicación con otros perros: El cachorro aprende cómo comunicarse con otros perros gracias a su madre y hermanos. Necesita contacto con otros canes para aprender a relacionarse con ellos.

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