Embarazo y parto de la perra

El embarazo de nuestra perra es un proceso que se vive con gran ilusión por parte de toda la familia. La gestación tiene una duración de entre 58 y 65 días, a lo largo de los cuales viviremos la evolución tanto de la madre como de los nuevos seres vivos que se están formando.

En la mayoría de los casos la futura madre sabe instintivamente como debe actuar en cada momento. De todos modos hay muchos sucesos a lo largo del proceso que van a generar dudas en los dueños, y no está de más informarse para saber qué hacer en cada momento.

La fecundación

Cuando se produce el apareamiento entre un perro macho en buen estado de salud y una hembra en celo sana hay elevadas probabilidades de fecundación. La fecundación se produce cuando se unen los distintos óvulos que produce la perra con los espermatozoides del macho.

A partir del momento de la unión entre el óvulo y el espermatozoide en el oviducto se inicia la gestación. Se empiezan a producir una serie de divisiones celulares a la vez que el embrión se dirige hacia el útero, donde se va a implantar a partir del día 17-21 de la gestación.

El embarazo

Durante los primeros días y semanas la gestación puede pasar desapercibida. Es muy probable que la perra no presente ningún síntoma. A medida que pasen los días podremos ver como se modifican algunos de los comportamientos de la futura madre.

Es posible que la perra se muestre más nerviosa o sensible a su entorno. También puede perder interés por el ejercicio físico y por sus juguetes. Todo esto es debido a los cambios hormonales y físicos que se dan en su organismo.

Es importante que a lo largo de la gestación hagamos visitas periódicas al veterinario. Él se asegurará de que todo marcha bien y de que tanto la madre como los cachorros están saludables.

Diagnóstico de gestación

El veterinario nos podrá confirmar el estado de gestación de nuestra perra a partir de distintas pruebas diagnósticas.

Ecografía

La ecografía es una técnica muy segura e indolora para la futura madre. No sólo permite ver si hay cachorros, también sirve para saber si son viables, cuantos días tienen, etc.  Además no emite radiación, por lo que no hay riesgo de dañar a los cachorros.

Aunque se puede dar un diagnóstico de gestación por ecografía a partir del día 18 de gestación lo mejor es esperar a las 4 semanas de embarazo, cuando los resultados serán más certeros. A partir del día 25 de gestación se podrá apreciar en la ecografía el latido cardíaco de los cachorros.

El único inconveniente de esta técnica es que no nos permite saber el número de cachorros que lleva la perra.

Palpación abdominal

Ésta prueba se puede realizar a partir del día 25 de gestación aproximadamente. No causa dolor ni problemas en la madre ni en los fetos. No es fácil notar los cachorros, por lo que tendremos que acudir al veterinario para que lo haga él.

Esta prueba tiene varios inconvenientes. Es una prueba inexacta, y si la hembra está obesa o tensa la musculatura abdominal no se podrá realizar. Además no nos permite saber cuántos cachorros lleva la madre.

Radiografía

Esta técnica nos permitirá saber cuántos cachorros va a parir la madre. Esto es importante para que en el parto podamos saber si ya ha terminado o si aún le quedan cachorros por parir. No podremos saber si los fetos están vivos o no, por lo que se puede complementar con la ecografía.

La radiografía solo se debe realizar durante el último tercio de gestación. Esto es debido a dos razones. Por un lado, la mineralización ósea de los fetos se produce a partir del día 40 de gestación, y como la radiografía solo nos permite ver su esqueleto, hacerlo antes no tiene sentido. Por otro lado, como esta técnica emite radiación, si se realiza al final de la gestación hay mucho menos riesgo de que afecte a los fetos.

Alimentación de la perra embarazada

Durante las primeras semanas de gestación las necesidades de alimentación de la perra se mantienen. A partir de las cuatro semanas de embarazo los cachorros empiezan a crecer en el interior del útero y se produce un aumento exponencial de las necesidades de energía de la madre. Tendremos que aumentar la ingesta de comida de la futura madre en un 5% cada semana. A su vez la perra puede perder apetito por la comida, por lo que si no tiene hambre le daremos pequeñas tomas de alimento divididas en varias veces al día.

Para la alimentación de la futura madre utilizaremos pienso para cachorro de tipo “starter”. Se trata de un alimento con más proteína y calorías que el de perro adulto y que además le aporta más calcio. Este pienso será el mismo que comerá durante la lactancia de los cachorros.

El paseo durante el embarazo

La perra embarazada tiene las mismas necesidades de pasear y relacionarse que cualquier otro perro. Es muy importante que tenga momentos de actividad durante el día, y debemos seguir con su rutina de paseos. De todos modos es importante evitar que haga sobreesfuerzos. Hay que evitar salir a correr con ella, que pasee en horas de calor excesivo, etc.

Durante el paseo debemos prestar atención a su comportamiento. Durante las últimas semanas del embarazo puede sentirse más fatigada y necesitar más descansos. Tenemos que permitirle tumbarse y descansar cuando lo necesite.

Preparación del nido

Durante las últimas dos semanas de gestación prepararemos el sitio donde la perra va a parir. Debemos buscar un sitio confortable y tranquilo, preferentemente alejado de las habitaciones con más actividad de la casa.

Podemos construir un nido fácilmente con tablones de madera. Debemos realizar un cuadrado con tablones de suficiente altitud para que los cachorros no puedan salir pero que permita a la madre salir y entrar libremente. En el suelo del nido podemos colocar periódicos que tendrán que cambiarse diariamente a partir del momento del parto.

Para que la perra acepte ese nido como lugar para el parto colocaremos ahí la cama, almohada o manta en la que duerme habitualmente.

Últimos días de embarazo

Durante las últimas semanas de embarazo veremos distintos cambios en nuestra perra. Por un lado se producen cambios físicos, pues sus mamas aumentan de tamaño y empiezan a producir leche. Por otro lado ocurren cambios de comportamiento, pues la futura madre estará cada día más nerviosa e inquieta.

Como señal previa al parto nos podemos fijar en dos cosas. Unas horas antes del parto la perra sufre un descenso de su temperatura corporal. La temperatura normal para el perro es de unos 38,8ºC, pero en los momentos previos al parto puede llegar a bajar hasta los 36,5ºC. Lo mejor es empezar a ponerle el termómetro unos 5 días antes del final de la gestación, así nos daremos cuenta más fácilmente del descenso de su temperatura corporal.  La otra señal que nos puede ayudar a predecir el parto es que unas horas antes de dar a luz la perra puede perder el apetito y negarse a comer.

El parto

En el momento de parir la perra debe estar en su nido y debemos evitar la presencia de otros perros, pues la madre puede sentirse amenazada. En general todas las perras aunque sean primerizas saben perfectamente cómo actuar en el momento del parto. Es por eso que lo mejor que podemos hacer es actuar lo mínimo posible, solo si vemos que ella necesita ayuda. Estaremos alerta durante todo el proceso por si algo va mal.

El parto se inicia cuando la perra empieza a sufrir contracciones. Nos daremos cuenta de que va aumentando su frecuencia, a la vez que la perra empieza a respirar jadeando. La futura madre se situará en su nido y empezará a lamer su zona genital.

El nacimiento de los cachorros se produce con una diferencia de unos 15 o 20 minutos entre cada uno. Cada perro nace envuelto en la placenta, y será la madre quien la rompa, corte el cordón umbilical y estimule al recién nacido para que empiece a respirar. En caso que veamos que la madre no se encarga del cachorro tendremos que hacerlo nosotros, pero siempre que sea posible es mejor dejar que sea ella la que se cuide de sus pequeños.

Si sabemos cuántos fetos llevaba la perra podremos ver si ha finalizado el parto o si aún queda algún cachorro por nacer. Si no sabemos cuántos cachorros tienen que nacer lo mejor es acudir al veterinario un tiempo después del parto para que revise que no haya quedado ninguno en el útero de la madre. También iremos al veterinario si sabemos que no han nacido todos los pequeños y pasa mucho tiempo sin que los expulse o si vemos que la perra tiene muchas dificultades para parir.

Complicaciones

En algunos casos los cachorros tienen un tamaño demasiado grande para pasar por el canal del parto de su madre. Esto es frecuente si el padre de los pequeños es de tamaño considerablemente más grande que el de la madre o bien si es un embarazo de solo uno o dos cachorros, pues crecen más de lo normal. Es importante que el veterinario revise la futura madre antes del parto para saber si se puede dar este problema, pues podría ser necesaria una cesárea.

Final del parto

Al acabar el parto podemos limpiar y secar a los cachorros con una toalla. Los recién nacidos son muy sensibles al frío, por lo que es importante que no estén mojados. También sería recomendable pesar cada uno de los cachorros y anotar los datos para ir valorando su crecimiento y evolución.

Los cachorros de perro nacen siendo ciegos y sordos, y solo pueden guiarse por su olfato y tacto. Además tienen poca coordinación de movimientos y veremos cómo se arrastran con dificultad en busca de las mamas de su madre. En caso que tengan dificultades para encontrarlas podemos ayudarles. Es muy importante que realicen ésta primera toma de alimento, pues el calostro que produce su madre les aporta anticuerpos que evitarán que contraigan infecciones. A partir de la siguiente toma de alimento, la madre ya no producirá tanto calostro, y empezaran a comer leche.

Los pequeños tampoco pueden orinar y defecar por si solos. Es por eso que la madre se encargará de estimularlos lamiéndoles en la zona genital. Así conseguirá que se relajen los esfínteres.

Unas horas después del parto podemos intentar que la perra salga unos minutos a pasear. Así se relaja y ejercita. A la vez, aprovechando su ausencia vamos a lavar el nido para eliminar todos los restos del parto.

Durante los días posteriores al parto podemos ver como la perra expulsa por la vulva secreciones de color verdoso, marrón o sanguinolento, los loquios. Estas secreciones deben ser inodoras. En caso de que las secreciones presenten coloraciones anormales u olor de putrefacción tendremos que llevar a la perra al veterinario, pues puede sufrir una infección de matriz.

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