La epilepsia es una enfermedad que todos conocemos, pero pocas veces hemos oído hablar de la existencia de perros epilépticos. A pesar de ser una enfermedad un poco desconocida en nuestros amigos caninos, es relativamente frecuente, sobretodo en algunas razas concretas. Es por eso que debemos conocer sus síntomas y saber cómo actuar ante un ataque.

¿Qué es la epilepsia?

Perro triste
La epilepsia es una enfermedad poco conocida en el perro.

La epilepsia es un problema del sistema nervioso del perro. Se produce cuando en un punto del cerebro empiezan a darse grandes descargas. Se calcula que solo un 0,75% de los perros padecen esta enfermedad, pero en algunas razas la frecuencia es mucho más elevada. Por ejemplo un 9,1% de los canes de la raza Pastor Belga padecen la enfermedad, y también se calcula que hay un 3,1% de Beagles epilépticos. Otras razas con una elevada predisposición a padecer el problema son el Cocker Spaniel o el Labrador Retriever.

Manifestaciones de la enfermedad

La epilepsia puede manifestarse de distintas maneras.

En algunos casos las descargas se mantienen solo en una parte del cerebro. Los perros no pierden la consciencia, pero tienen un comportamiento anormal y pueden no reconocer al propietario. Generalmente son episodios breves, no suelen durar más de un minuto. Pocas veces son reconocidos por los dueños del perro como ataques epilépticos, y es por eso que generalmente no se consulta con el veterinario ni se trata el problema.

En otros casos la descarga puede expandirse por todo el cerebro causando un efecto mucho más visible. Cuando esto pasa se producen los ataques que todos conocemos. El perro pierde la consciencia y empieza a convulsionar. Primero de todo se produce una importante rigidez de las patas que dura poco más de un segundo. Justo después el perro empieza a mover las patas como si corriera o pedaleara. También se puede orinar y defecar a causa de la relajación de esfínteres, y es común que empiece a salivar de forma exagerada. Este proceso dura pocos minutos (entre 2 y 4 generalmente), y una vez pasado el perro se recupera. De todas maneras el animal puede sentirse desorientado durante las horas siguientes al ataque.

En el siguiente video podeis ver a un Beagle con un cuadro de este tipo:

La frecuencia de estos ataques puede ser muy variable, hay perros que tienen una al año y otros que pueden llegar tener más de una al día. Dependiendo de eso se decidirá tomar unas medidas u otras.

Causas de la epilepsia

Cocker Spaniel en el sofá
El Cocker Spaniel es una de las razas con predisposición genética a padecer la enfermedad.

En general la epilepsia aparece en perros jóvenes. Muchas veces las primeras manifestaciones se dan entre los 6 meses y los 4 años, aunque también pueden darse más tarde. Además se ha visto que la enfermedad es más frecuente en perros machos que en hembras.

Las causas de la epilepsia son muy diversas tanto en perros como en personas. Algunas veces el cuadro convulsivo puede ser causado por intoxicaciones, golpes (sobre todo en la cabeza) o fiebre. En otros casos puede ser debida a causas hereditarias. Existe una predisposición genética a padecer esta enfermedad, y es por eso que varias razas la padecen con una frecuencia mucho más elevada que la población canina en general.

Hay algunas enfermedades en el perro que también pueden causar convulsiones. Por ejemplo la meningitis o los tumores cerebrales, que pueden presionar estructuras o dificultar la circulación de la sangre y causar epilepsia al animal que los padece.

¿Cómo actuar ante un ataque epiléptico?

Carlino durmiendo
Muchas veces los ataques epilépticos empiezan cuando el perro está descansando.

Cuando nuestro perro padece un ataque epiléptico es muy común que nos asustemos y no sepamos qué hacer. Es importante seguir unas pautas de primeros auxilios para garantizar nuestra seguridad y la de nuestro mejor amigo.

En la mayoría de los casos los ataques epilépticos son totalmente imprevisibles para nosotros. Generalmente se dan cuando el perro está descansando, y no da muestras de que vaya a sufrir un ataque. De todas maneras hay algunos perros que perciben que algo va mal y muestran comportamientos característicos como buscar a algún miembro de la familia para sentirse más protegidos.

Una vez se produce el ataque el perro cae hacia un lado y empieza a mover las patas como si pedaleara. También puede chillar, ladrar, relajar los esfínteres y babear mucho. Y lo más importante, el animal se encuentra inconsciente.

Cuando sucede todo esto por difícil que parezca debemos mantener la calma. Es muy importante no acercar las manos a la boca de nuestro perro, por muy bueno que sea el animal en ese momento está inconsciente y puede mordernos sin querer. Además no hay que sacarle la lengua, porque además del riesgo que conlleva para nosotros el perro puede mordérsela y causarse graves lesiones.

Si es posible debemos apartar los objetos que se encuentren alrededor del can y con los que se pueda golpear. También podemos reducir cualquier estímulo intenso, por ejemplo apagar el televisor, la radio o la luz. Siempre es mucho más recomendable apartar los objetos que mover al animal, así que evitaremos tocar al perro si no es imprescindible.

Además, si somos capaces de mantenernos tranquilos, es muy recomendable cronometrar el tiempo que dura el proceso y fijarnos bien en el comportamiento de nuestro perro. También puede ser muy buena idea gravar un video del animal. Aunque parezca poco relevante, esta información puede ser muy valiosa para el veterinario, pues muy pocas veces podrá presenciar el problema de nuestro perro en la consulta, solo podrá basarse en los datos que nosotros le aportemos.

Por último, cuando el perro haya finalizado el ataque epiléptico puede sentirse aturdido o desorientado, aunque no recordará lo que le ha sucedido. Debemos mostrarnos comprensivos con él, es posible que esté asustado y no se sienta del todo bien.

Diagnóstico de la epilepsia

Perro en el veterinario
Es importante acudir al veterinario para determinar la causa de las convulsiones.

Aunque los síntomas de la epilepsia son muy visibles, es común que el diagnóstico sea un poco complicado. Hay algunas enfermedades que causan cuadros de convulsiones parecidos, y muchas veces tendremos que descartarlas antes de diagnosticar la epilepsia. Es por eso que debemos acudir al veterinario para que compruebe de qué enfermedad se trata.

La epilepsia no causa ninguna muestra demasiado visible en el organismo del perro, a parte de los ataques (que pocas veces se producen en preséncia del veterinario). Por ejemplo en una analítica sanguínea es posible que no haya ningún parámetro alterado, aunque puede ser una prueba interesante para descartar otras causas.

Una de las pruebas más recomendadas para un buen diagnóstico es la resonancia magnética, aunque pocos centros veterinarios disponen de la tecnología para realizarla.

Tratamiento

medicamentos
El tratamiento debe ser prescrito siempre por un veterinario.

Cuando la epilepsia es debida a causas como intoxicaciones o traumatismos es importante tratar la causa de las convulsiones. En los casos en los que no hay una causa conocida se usa un tratamiento sintomático, es decir que no cura la enfermedad pero reduce los síntomas.

El tratamiento dependerá de la frecuencia de los ataques, su gravedad, la edad del perro y muchos otros factores. En general el medicamento tendrá que usarse a lo largo de toda la vida del animal, y habrá que reajustar la dosis o la combinación de fármacos a cada perro.

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