A la hora de comprar dieta BARF congelada estarás apostando por una nueva forma de alimentar a tu perro. Te contamos ya todas las características y ventajas de una alternativa pensada para cuidar a tu mascota.

¿Qué es la dieta BARF congelada?
Es una forma de alimentar al perro con carne, vísceras y verduras sin cocinar, que se compra ya preparada y congelada. Algunos piensos llevan aromas, colorantes o conservantes, y por eso hay quien busca una alternativa con menos aditivos. Eso no significa que todos los piensos sean malos: un pienso completo y equilibrado cubre las necesidades de tu perro, y la dieta cruda tiene riesgos que conviene conocer antes de decidirte.
Sin embargo, la dieta BARF propone menús a base de carne (de pollo, ternera, conejo, cordero y pavo), sardinas y verduras exclusivamente. No se emplea la carne de cerdo al ser una de las que más problemas puede generar al degustarse en crudo. En todos los casos, es un/a veterinario/a quien elige la proporción de cada ingrediente para conseguir un resultado más saludable.
Estos menús no llevan conservantes porque se conservan congelados. La temperatura de congelación se sitúa entre los -18 y los -20 ºC. La congelación frena el crecimiento de las bacterias y inactiva la mayoría de los parásitos, pero no elimina las bacterias que pudiera haber en la carne, como Salmonella o Listeria. Posteriormente, se embala cada menú y se envía a donde nos indiques.
Las ventajas de la dieta congelada
Comentamos cuáles son las ventajas principales de la dieta y también los temores más habituales que puedes tener como dueño/a de tu perro.
¿Es la carne cruda adecuada para mi perro?
Entendemos que pienses que la carne cruda quizá pueda ser peligrosa para tu perro, y la duda es razonable. La BARF es una dieta que intenta acercar la alimentación del perro a la de sus antepasados, pero ESCCAP, una organización europea de parasitología veterinaria, señala en su ficha de ESCCAP sobre carne cruda que los beneficios que se le atribuyen (mejor pelo, más defensas, más longevidad) son sobre todo anecdóticos y no están respaldados por estudios científicos. Los perros no son inmunes a las bacterias de la carne: pueden enfermar y, aunque parezcan sanos, eliminarlas por las heces y contagiar a las personas. También se han aislado bacterias patógenas en dietas crudas comerciales, no solo en las caseras.
¿Cómo se evitan las infecciones por bacterias?
Congelar ayuda con los parásitos: según ESCCAP, congelar a -20 ºC durante 1 o 2 días inactiva la mayoría de los parásitos de la carne, y las dietas ya congeladas reducen el riesgo de que el perro contraiga, por ejemplo, el Echinococcus granulosus, que provoca la hidatidosis. Con las bacterias no ocurre lo mismo: la congelación las mantiene a un nivel bajo, pero no las elimina, así que el riesgo de Salmonella o Campylobacter sigue ahí. Por eso conviene extremar la higiene, y evitar esta dieta si en casa hay niños pequeños, embarazadas, personas mayores o personas inmunodeprimidas. ESCCAP concluye que lo mejor para evitar el contagio es no dar dietas crudas.
La comodidad de uso
Cuando se realiza el pedido se reciben las bandejas con los ingredientes y el peso indicados. Basta con sacar una del congelador, descongelarla en la parte inferior del frigorífico, dentro de un recipiente cerrado para que no gotee sobre otros alimentos, y servírsela a tu mascota. Debes dejar que coma durante una media hora. Lo que no haya comido has de desecharlo.
No olvides que debes fregar muy bien el cuchillo con el que hayas cortado la carne y, sobre todo, lavarte las manos con agua y jabón antes y después de tocar el producto. Finalmente, lava el cuenco donde lo sirvas para asegurarte que queda preparado para su próximo uso.
Opciones para todo tipo de perros
Es posible que pienses sobre la cantidad exacta de comida que has de darle a tu perro. Comprar dieta BARF congelada también lo facilita y por ello permite elegir bandejas de 500 gramos, de un kilogramo y cajas de hasta 7,5 kilogramos. En la ficha descriptiva de cada producto encontrarás el porcentaje exacto de cada ingrediente. Te ponemos un ejemplo: el menú de pavo, sardinas y verduras lleva un 55 % de carne, un 30 % de sardinas, un 5 % de manzana y un 10 % de zanahoria. Semejante especificación juega a tu favor para seleccionar la opción que no incluya algún ingrediente al que tu perro sea alérgico.
Una nutrición más completa
La combinación de vitaminas, minerales, proteínas y fibra de un menú bien formulado puede cubrir las necesidades de un perro, siempre que la receta esté pensada como alimento completo y equilibrado. El peligro está en los menús o mezclas que no lo son: según ESCCAP, las dietas crudas desequilibradas pueden causar problemas graves, sobre todo en cachorros en crecimiento, por ejemplo por exceso o defecto de calcio. Revisa en la etiqueta que el producto se presente como alimento completo y no como complemento.
Muchas familias que la usan cuentan que su perro tiene el pelo más brillante, y más ganas de comer. Son experiencias personales y no hay estudios que lo confirmen. Tampoco es cierto que estos menús no tengan grasa: la llevan, y por eso hay que calcular las calorías de cada ración para que tu perro no engorde (puedes ver cómo en nuestro artículo sobre cómo calcular la cantidad de comida para un perro). Ten en cuenta también que los huesos pueden astillarse y causar lesiones digestivas o fracturas de dientes, según ESCCAP.
Cuánto cuesta
El precio de la comida natural congelada depende de la marca, del tamaño de tu perro y de si compras menús completos o bases para completar en casa. Suele salir más cara que un pienso convencional, sobre todo en perros grandes. Antes de decidirte, calcula el coste diario según las calorías que necesita tu perro y compáralo con el de un pienso de calidad, y recuerda que pagar más no garantiza por sí solo una dieta mejor.
En resumen, comprar dieta BARF congelada puede ser una opción si tienes en cuenta los riesgos y eliges menús completos y equilibrados de una empresa que te dé información clara. Si lo haces, hazlo con el visto bueno de tu veterinario, introduce el cambio poco a poco y mantén una higiene estricta al manipularla. Si prefieres una alternativa con menos riesgo bacteriano, existen menús naturales cocinados.