Curiosidades del San Bernardo

Conocido como «el perro de la muerte blanca”,  su figura se aparecía providencialmente para librar de aquella a muchos viajeros perdidos en la nieve. Hoy contamos curiosidades del San Bernardo, algunos de sus episodios más notables y desentrañaremos los mitos que le rodean a esta fabulosa raza.

Curiosidades del San Bernardo
San Bernardo en la nieve

Curiosidades del San Bernardo

No es nuestra intención describir aquí el origen, evolución y características del San Bernardo, lo cual puede leerse en nuestro anterior artículo sobre el San Bernardo.

A modo de síntesis, recordaremos que entre los antepasados el San Bernardo, se encuentra el Mastín de Los Alpes, cuya población será incrementada posteriormente con el cruce de Terranova y Dogo Alemán.

En el paso de montaña de Gran Monte St. Bernhard, unos monjes fundaron durante el siglo IX un asilo para viajeros y peregrinos. Gracias a su sentido del olfato y a su especial instinto para encontrar personas enterradas en la nieve, los monjes asignaron al, hasta ese momento, mastín de montaña suizo; un excelente guardián del hospicio, la tarea de buscar viajeros perdidos y caídos en la nieve.

Solían ir en grupos de a dos a tres perros y, cuando encontraban a una persona herida, uno de los animales se quedaba junto a esta para darle calor mientras el resto regresaba para a avisar a los monjes.

Desde entonces, y hasta principios del pasado siglo, el San Bernardo acuñó en la nieve, su merecida, indiscutible y heroica fama, rescatando de un fatal destino a miles de personas, llegando a entregar su vida en numerosas ocasiones y casi a perderse su estirpe, por cumplir fielmente con su abnegada misión.

Curiosidades del San Bernardo
San Bernardo con su auténtica canasta al cuello

Mitos y realidades del San Bernardo

A continuación, describimos algunos mitos y verdades de esta legendaria raza:

Portador de Espíritus

Se dice que el San Bernardo es portador de los espíritus de los viajeros de la nieve”, lo que dota a esta raza de un gran componente místico y folclórico.  Si pensamos en el contexto geográfico y religioso donde el animal se ha desenvuelto a lo largo de su larga historia y le sumamos lo extraordinario de su raza, es lógico pensar que se le haya revestido de una aureola casi sobrenatural. En cualquier caso, merecida.

El sexto sentido del San Bernardo

Se cuenta, que además de su increíble olfato para encontrar personas vivas ocultas por la nieve, el San Bernardo posee un sentido especial para detectarlas, incluso sin llegar siquiera a olerlas.

Lo cierto es que, no sólo el San Bernardo, sino muchos otras razas utilizadas para rescate han demostrado poder captar la vibración de sufrimiento de las personas que se encuentran en situaciones apuradas.

Quizá seamos los humanos los que tenemos adormecidas ciertas facultades que en los animales siguen funcionales, entre otras razones, porque estos no se las cuestionan, simplemente las utilizan.

La perrita Barry

Curiosidades del San Bernardo
Monumento a Barry

La famosa perrita Barry, que vivió en el Monasterio de San Bernardo entre los años 1800 y 1812 logró salvar ella sola a más de 40 personas.

Su rescate más famoso fue el de un joven chico. Lo encontró durmiendo en una caverna de hielo y entonces se puso a lamerle para darle calor. Después introdujo su cabeza bajo su ligero cuerpo y alzándolo sobre su grupa, consiguió llevarlo hasta el hospicio. El niño se recuperó y devuelto con su padre, aunque, lamentablemente la madre pereció en la avalancha que los atrapó a ambos.

La heroica muerte de Barry

Se dice que un soldado suizo se perdió entre las montañas. Después de dos días buscándolo, la perrita dio con su olor. Estaba sepultado bajo un bloque de nieve, en un hueco, pero permanecía aún vivo.

Barry cavó hasta llegar a él y descendió para lamerle como solía hacer. Entonces, el soldado se despertó y sobresaltado, creyendo que se trataba de un lobo,  le clavó su bayoneta.

Afortunadamente, esto es leyenda y no realidad. Lo cierto es que Barry fue retirada a Berna en Suiza, después de 12 años de intensa y heroica labor. Al poco de fallecer, su cuerpo fue donado al Museo de Historia Natural de Berna.

Se preservó su piel mediante taxidermia, y se modificó su cráneo en 1923 para que se pareciera más a los San Bernardo de entonces.

Su nombre y su legendaria biografía han sido plasmadas en diversas obras literarias, en algunos casos, con evidentes deformaciones, como la leyenda de su muerte.

En el hospicio de San Bernardo, se mantiene la costumbre de llamar a un perro Barry, en su memoria.

Poco después de la muerte de Barry, en el período de 1816 a 1818, las tormentas de nieve en San Bernardo fueron especialmente intensas muriendo muchos perros mientras realizaban sus rescates.

El barril de licor

Curiosidades del San Bernardo
«Mastines alpinos reanimando a un viajero» (Edwin Landseer)

Quien no asocia la palabra San Bernardo con el famoso barrilillo de licor colgado de un perro que auxilia a un montañero caído.  Una tierna imagen, sí, pero no refleja un hecho real. Lo cierto es que nunca  se utilizó. A pesar de la creencia popular de que el alcohol calienta el cuerpo, no es en absoluto recomendable dárselo a un afectado de hipotermia, cuanto más, en las extremas condiciones climáticas de los Alpes Suizos.

Ni siquiera el nombre de Barry, como se llegó a pensar,  es un diminutivo de barril y ningún San Bernardo de la fundación ha llevado jamás uno colgando.

El  origen de esta leyenda se lo debemos seguramente al cuadro “Mastines alpinos reanimando a un viajero en apuros”, de Edwin Landseer (1802-1873), en los que el pintor, para darle un toque más expresivo, añadió un barril a los mastines de montaña de su ya famoso cuadro.

Lo que sí sabemos que llevaron atado al cuello algunos famosos San Bernardo, como Barry, fue una canasta atada a su cuello, para que las personas auxiliadas por ellos, pudieran agarrarse, en el caso de encontrarse atrapadas bajo la nieve, y ayudarles a salir.

El San Bernardo de mayor peso del mundo

El San Bernardo más pesado llegó a alcanzar los 118 Kg. y una altura de 90 cm.

El perro nacional de Suiza

Como no podía ser de otra manera, el San Bernardo está reconocido como el perro nacional suizo desde el congreso cinológico internacional del 2 de junio de 1887.

El San Bernardo: ¿Perro potencialmente peligroso?

Aunque el San Bernardo no está categorizado como PPP según la legislación española, sí  cumple algunos de los requisitos y por tanto se necesita licencia PPP, bozal y seguro para llevarlo a sitios públicos.

El legado de San Bernardo

En la actualidad, el hospicio de San Bernardo continúa siendo lugar de peregrinaje por diversas razones:

La puerta principal continúa sin cerradura, y se dice con orgullo que es el único lugar a más de 2.500 metros abierto 24 horas desde hace más de 1.000 años.

Existe un pequeño museo que recopila toda la historia del lugar, desde los primeros restos arqueológicos de época roma hasta las colecciones de plantas y minerales de los propios monjes.

También podemos visitar una recreación de las viviendas de la época en que el mastín de montaña comenzó a cobrar merecida fama.

Allí se encuentra el mausoleo de Desaix, uno de los generales favoritos de Napoléon, que cayó por el camino y al que visitan numerosos franceses.  Además es el punto álgido de la vía francígena, la cual va desde Roma a Canterbury.

Y por supuesto, se puede visitar la prestigiosa Fundación Barry, donde conviven cerca de una treintena de perras y unos pocos machos, que se encargan de conservar vivo el pedigrí.

Sus monjes siguen recibiendo a los peregrinos y montañeros, los cuales tienen alojamiento gratis, salvo los turistas que llegan in expreso a visitar el lugar, los cuales disponen de la opción de dormir y cenar por unos 40€ . A unos y otros les está permitido participar de los servicios religiosos que se ofician en la conocida como la “Capilla Sixtina de los Alpes”.

El San Bernardo en el siglo XXI

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Hoy en día, la heroica misión de este gran amigo de los humanos, el  San Bernardo, ha sido sustituida por los helicópteros de rescate.

Sin embargo, a modo de tradición, es costumbre entrenar a uno de los cachorros como perro de salvamento para casos de avalancha. Al resto se les instruye para otras labores, igualmente dignas de su raza, como mensajería, terapia con animales, y muy diversas funciones sociales que tienen al respeto por los animales como eje central.

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