Hemofilia, una enfermedad genética

La hemofilia en perros en una enfermedad de origen congénito que cursa con una coagulación sanguínea más lenta de lo normal. En el siguiente artículo te contamos todo sobre esta enfermedad que puede afectar a tu mascota, ¡sólo tienes que continuar leyendo!

Hemofilia, una enfermedad genética
La hemofilia en perros es una enfermedad hereditaria

¿Qué es la hemofilia en perros?

La hemofilia es una enfermedad de la hemostasia, es decir, del sistema del organismo que evita la pérdida de sangre en caso de hemorragia. Se trata de una enfermedad plasmopática, en la que hay una alteración en el mecanismo de coagulación. Más específicamente, es una coagulopatía congénita en la cual la coagulación de la sangre es más lenta. Debido a esto, el animal tiene más posibilidad de sufrir una hemorragia.

Se trata de una enfermedad ligada al cromosoma X. Las hembras (XX) presentarán la enfermedad cuando tengan afectadas las dos copias del cromosoma X, mientras que los machos (XY) que reciban el cromosoma X afectado, presentarán la enfermedad.

Mecanismos de activación de la coagulación

Para entender bien como se da esta enfermedad, es muy importante conocer el mecanismo de activación de la coagulación. En este, la sangre, en estado líquido, pasa a sólido con formación de fibrina, dando una malla insoluble. Las células (plaquetas, células endoteliales, monocitos, fibroblastos), y más concretamente la superficie de estas, son fundamentales en le proceso de coagulación.

Lo primero que ocurre es un reflejo al daño provocado en el vaso sanguíneo. Mediante este, se va a producir la vasoconstricción, retrasando la hemorragia a la vez que facilita la llegada de las células al lugar de la lesión.

Hemostasia primaria

Si no hay ningún traumatismo o enfermedad que intervenga, le hemostasia primaria se encarga de mantener la sangre fluida dentro de los vasos sanguíneos. Las células endoteliales tienen un papel fundamental con funciones de tromborregulación y las plaquetas están preparadas por si se diera el caso de reaccionar ante una lesión.

En esta primera parte, se da principalmente la interacción entre el endotelio de los vasos sanguíneos y las plaquetas. Se va a formar el “tapón hemostático primario” o “tapón plaquetario” pocos segundos después de una lesión en los vasos. Al principio está el proceso de adhesión plaquetaria, por el que las plaquetas se unen al colágeno expuestos en el traumatismo del vaso. Esta adhesión hace que se liberen compuestos intraplaquetarios, que aumentan la agregación de las plaquetas.

Hemostasia secundaria o coagulación

Juntos con la vasoconstricción inicial, la función de las células endoteliales y la formación del tapón plaquetario, le hemostasia secundaria o coagulación en fundamental para la correcta hemostasia.

Durante este proceso, el coágulo primario pasa a ser el estable y definitivo a través de múltiples reacciones enzimáticas. El fibrinógeno  se transforma en fibrina (insoluble), formando agregados macromoleculares, entre los que se encuentran las plaquetas.

Los factores de la coagulación son aquellas proteínas que forman parte de la sangre y forman parte del proceso de coagulación. Estos factores, a su vez, necesitan de otros cofactores de activación.

Hemofilia, una enfermedad genética
Factores de coagulación

Fibrinólisis

Una vez que comienza la reparación de los tejidos dañados en la lesión, mediante el proceso de cicatrización, se produce la desintegración del coágulo sanguíneo. La enzima plasmina (generada a partir de un precursor inactivo llamado plasminógeno), se encarga de la degradación de la fribina.

Tipos de hemofilias

Existen varios tipos de hemofilias, dependiendo del factor de coagulación que se vea afectado.

  • Hemofilia tipo A: en este tipo de hemofilia hay un déficit del factor de coagulación VIII. La sintomatología puede ser desde intensa, a moderada o leve. Tienen mayor predisposición perros de razas como el Pastor Alemán y Setter.
  • Hemofilia tipo B: existe un déficit del factor de coagulación IX. Puede cursar con hemorragias espontáneas y hemorragias prolongadas. Tienen una mayor predisposición perros de razas como el San Bernardo, Terriers como el Airelade.
  • Hemofilia tipo C: hay un déficit del factor de coagulación XI. Común en perros de la raza Springer Spaniel. Puede cursar con hemorragias prolongadas.

Síntomas de la hemofilia en perros

En muchas ocasiones si no sabemos quienes son los progenitores de nuestra mascota, es difícil diagnosticar las enfermedades de forma temprana. Los síntomas de la hemofilia suelen presentarse sobre los 4-6 meses de edad. Si presenta una sintomatología leve, puede que al sufrir un corte, la herida tarde más en dejar de sangrar pero no será peligroso. Ahora, si sufre una herida profunda, el animal puede llegar a desangrarse y fallecer.

Por esto, es muy importante conocer el estado de salud de nuestra mascota, hacerle revisiones y observar su comportamiento. Ante cualquier síntomas anormal que veamos en nuestra mascota, debemos llevarlo a un médico veterinario para que este lo revise y pueda darnos un diagnóstico. Quizá no sea nada grave, ¿pero y si lo es? Podemos salvarle la vida a nuestro can.

Entre los síntomas generales que se puede presentar se encuentran la debilidad, problemas para respirar o arritmias. El perro también se puede encontrar confundida y depresivo. No es extraño ver vómitos y heces con sangre. La anemia es muy común en casos de hemorragias internas. Como síntomas característicos se encuentran el sangrado de cavidades corporales, sangrado prolongado de heridas o hematomas sin traumatismo previo alguno. También pueden sufrir caída de dientes.

La manera más común por lo que los propietarios suelen acudir al veterinario en este tipo de patologías es por un sangrando prolongado.

Hemofilia, una enfermedad genética
Estar atentos a los síntomas que pueda padecer nuestra mascota es fundamental para un diagnóstico precoz

Diagnóstico de la hemofilia en perros

Como se comentó anteriormente, es muy difícil saber si tu perro padece o no esta enfermedad si no se conoce los antecedentes de los progenitores.

Para comenzar, el veterinario realizará un correcta anamnesis, es decir, revisará el historial de tu mascota, y preguntará sobre el inicio de los síntomas, tratamientos que puedan estar llevándose a cabo o enfermedades que padezca o hayan superado.

Después continuará con un diagnóstico clínico-lesional. Para ello, se hace una exploración general exhaustiva del animal.

Para la confirmación de la patología y llegar a un diagnóstico asertivo, deben realizarse pruebas laboratoriales. Estas, junto con la sintomatología son las que le permitirán llegar al diagnóstico. Entre las pruebas que se realizan se encuentran la analítica sanguínea, donde se puede observar la anemia. Las pruebas específicas de coagulación, y el recuento de plaquetas son otras de las pruebas necesarias para esta enfermedad.

Es muy importante que se realice un diagnóstico diferencial, ya que la causa de la hemorragia puede ser otra que la hemofilia o que varias enfermedades presenten la misma sintomatología. Por ejemplo, algunas intoxicaciones por venenos también dan un cuadro hemorrágico o medicamentos anticoagulantes.

Tratamiento de la hemofilia en perros

Un diagnóstico y tratamiento a tiempo es fundamental para esta enfermedad. Su objetivo en detener el sangrando. Se debe recuperar el volumen sanguíneo. Para ello se hacen transfusiones y se aportan factores de la coagulación.

En casos graves, el perro necesitará ser hospitalizado para recibir las transfusiones de sangre y plasma, ya que en muchos casos se deben realizar transfusiones repetidas para controlar la hemorragia o evitar hemorragias posteriores.

El pronóstico  de la enfermedad depende de la gravedad de los síntomas. En casos de sangrados leves o moderados, el animal puede tener un buena calidad de vida realizando transfusiones pautadas. Cuando son casos graves, el pronóstico es más reservado.

Estos animales no deben usarse como reproductores. De esta forma, nos aseguramos de que la descendencia no padezca esta enfermedad y así sucesivamente.

Hacer un seguimiento de estos animales, ya sea en crisis o cuando el animal esté estable es muy importante para evitar posibles recaídas.

Conclusiones

Observar cualquier sintomatología anómala que sufre tu mascota es fundamental para evitar complicaciones y poder tratarlo a tiempo. Así que no lo dudes, ¡acude a tu veterinario siempre que sea necesario!

Para terminar, preocúpate de su salud física como psicológica. Bríndale unos alimentos de calidad y con los componentes nutricionales necesarios. Sácalo a pasear y correr, necesita hacer ejercicio físico diario. Deja que juegue con otros perros y se comporte como un perros, y por supuesto, ¡quiérelo mucho!

Es muy importante hacerle revisiones periódicas, igual que nos las hacemos los humanos. El calendario de vacunas debe estar al día, igual que las desparasitaciones externa e interna.