Parvovirosis canina

Una de las enfermedades que más preocupan a la llegada de un cachorro a la familia es la parvovirosis canina o parvovirus canino. Es una enfermedad con una mortalidad muy alta, de aparición frecuente y distribución mundial, por lo que si notas que tu cachorro presenta alguna anomalía o alguno de los síntomas que se expondrán en este artículo, no dudes en llevarlo a su veterinario.

La parvovirosis canina es una enfermedad infecciosa que provoca  la mayor parte de las enteritis víricas en cachorros, cuyo agente causal en un virus perteneciente al género Parvovirus, de la familia Parvoviridae. Se considera que existen dos tipos de parvovirus: el tipo I (CPV-1) que es apatógeno y el tipo II (CPV-2) que es muy patógeno y resistente, con un periodo de incubación más corto al anterior y dentro del cual encontramos el subtipo 2a y el subtipo 2b.

Parvovirosis canina
La parvovirosis se da especialmente en cachorros

Como síntomas característicos se encuentran la diarrea sanguinolenta, los vómitos y la hipertermia. Las enfermedades concominantes, el  estrés o las parasitosis, entre otros, son factores predisponentes que influyen en su aparición. Así que, cuanto más sano esté nuestro animal, menos probable que padezca alguna enfermedad. Otra de las enfermedades que producen diarrea en cachorros es el coronavirus canino.

Entre las razas con mayor predisposición encontramos el Rottweiler, Doberman, Labrador, Stafforshire Americano y Pastor Alemán.

Epidemiología de la parvovirosis canina

Afecta principalmente a cachorros jóvenes, aunque puede afectar a perros de todas las edades. El contagio oronasal es la vía más frecuente de contagio, a través de materiales contaminados con heces de animales enfermos. También se puede transmitir verticalmente por vía transplacentaria.

Patogenia de la parvovirosis canina

Una vez que el virus entra vía oronasal (ingestión o inhalación), este se replica durante las primeras 24-48 horas en el tejido linfoide regional. Entre los 3-4 días postinfección, se produce la viremia, distribuyéndose por la sangre a los diferentes tejidos orgánicos:

  • El parvovirus canino llega a órganos como el hígado o pulmón, así como al corazón en animales menores de 8 semanas produciendo miocarditis, siendo lo más común la muerte súbita. Además puede aparecer en adultos que hayan superado la enfermedad pero tengan secuelas.
  • Produce una enteritis al destruir el epitelio germinal de las criptas intestinales. Como consecuencia habrá una disminución de la absorción intestinal, que producirá diarrea, y un aumento de la permeabilidad, lo que permitirá el paso de sustancias no deseadas a sangre.
  • Alcanza los tejidos linfoides como son el timo, bazo, nódulos linfáticos o médula ósea produciendo leucopenia (disminución del porcentaje normal de leucocitos en sangre).

Síntomas de la parvovirosis canina

Es muy común que debido al daño producido en las células intestinales, las bacterias de la flora bacteriana intestinal pasen a la circulación sanguínea produciendo una infección sistémica.

Muchas veces la infección pasa desaperciba, ya que no hay signos clínicos. Este suele ser el caso de perros adultos o jóvenes con una baja exposición al virus. En casos graves, la evolución será de aguda a sobreaguda y habrá manifestación clínica:

  • Hipertermia.
  • Vómitos.
  • Diarrea líquida (50% con hematoquecia).
  • Deshidratación.
  • Apatía, anorexia.
  • Leucopenia.
Parvovirosis canina
Nuestro perro se encontrará deprimo, anoréxico, deshidratado

Diagnóstico de parvovirosis canina

Como se dijo anteriormente, consulte con su veterinario para que este pueda desarrollar un diagnóstico a su mascota.

Se comienza con un diagnóstico clínico-lesional, para lo cual realizará una exploración general exhaustiva. La clínica de esta enfermedad es muy inespecífica, por lo que el veterinario emitirá un diagnóstico presuntivo. El diagnóstico diferencial es realmente importante. Este consiste en identificar la enfermedad mediante la exclusión de otras. En el caso de la parvovirosis canina se deberá diferenciar:

  • Coronavirus/Rotavirus: en estas enfermedades los síntomas son más leves, un gran porcentaje se recupera sin necesidad de tratamiento.
  • Enteritis bacteriana.
  • Moquillo canino.
  • Clostridiosis.

El diagnóstico laboratorial nos servirá para obtener un diagnóstico asertivo. Se harán pruebas directas como el aislamiento vírico o la detección vírica en tejidos y heces, y pruebas indirectas en las que la detección de anticuerpos será posible entre los 7 días  y los 2 años postinfección mediante técnicas como la inhibición de la hemaglutinación y ELISA.

Tratamiento de la parvovirosis canina

No existe un tratamiento específico, por lo que será sintomático. Lo primero que se hará es la suspensión de la dieta que esté tomando y la administración de:

  • Fluidoterapia: a consecuencia de las diarreas y los vómitos, el perro presentará deshidratación y un desequilibrio electrolítico. Para ello se le administrará soluciones isotónicas (Ringer Lactato/Glucosado) en las primeras 2 horas.
  • Vómitos y diarrea: se retirarán los líquidos y alimentos. Para los vómitos se administrarán anti-eméticos como el primperam o la clorpromacina. En el caso de la diarrea su administrarán anti-diarreicos como la buscapina.
  • Agentes hemostáticos: cuya finalidad es parar la hemorragia.
  • Antibióticos: para las infecciones secundarias que se producen en el proceso. Los fármacos de elección son ampicilina más gentamicina, o amoxicilina.
  • Vitamina B.

Prevención de la parvovirosis canina

Para la prevención es esencial la limpieza y desinfección  de materiales y zonas donde se haya encontrado el animal o los animales infectados. Si se cree que un perro está enfermo por parvovirosis, lo mejor será proceder a su aislamiento para evitar la propagación de la enfermedad así como el contagio a otros animales que puedan encontrarse a su alrededor.

Por útimo, se encuentra la vacunación. Cumplir con el calendario vacunal de nuestra mascota podrá evitar que nuestro animal se contagie de determinadas enfermedades. La vacuna para la parvovirosis canina se le administra entre las 6-8 semanas de vida, junto con la vacuna del moquillo canino, con sus correspondientes revacunaciones anuales.

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