Toda la información que debes saber sobre las espigas en los perros

Las espigas son unas ramas indeseables y molestas que aparecen para engancharse a los perros. A esto hay que añadir que las espigas en el perro pueden llegar a ser bastante peligrosas, por lo que siempre hay que ir prevenido, especialmente en la época en la que florecen. A continuación vamos a hablar de las espigas en el perro, de dónde suelen engancharse y de cómo evitarlas. ¡No te lo pierdas!

Espigas en los perros, ¿Cuándo aparecen?

Espigas en el perro
Espigas en el perro Perro paseando en época alta de espigas, la primavera.

A partir de finales de Mayo, en el momento en el que la temperatura aumenta, los días son más largos y hay menos humedad, aparecen las espigas, que son las formas de reproducción de las plantas gramíneas que, durante la primavera, han salido y ahora llegan a la etapa final de su ciclo evolutivo.

Las espigas tienen ciertas características que las hacen peligrosas para nuestros animales de compañía, especialmente los perros, pues son más dados a introducirse, restregarse, revolcarse en zonas con hierbas buscando, oliendo o, simplemente, jugando.

Estas tienen forma de arpón que les sirve para adherirse a los seres vivos que pasan por su lado y, así, ser transportadas hasta otro sitio, donde eclosionar y reproducir una nueva planta. Cuando estas se secan, será más fácil su introducción en los distintos agujeros naturales de el animal, quedando enganchadas o clavadas en su piel. Tienen una punta bien afilada, y cuando se clavan, debido a la forma que tienen, no pueden retroceder, ya que se abren en forma de paraguas y se irán clavando con mayor fuerza en el punto donde estén localizadas.

Es difícil no encontrarse con estas dichosas espigas, pues las hay tanto en el campo como en nuestro pueblo o ciudad.

Cómo eliminar espigas en los perros

Espigas que aparecen en primavera
Espigas que aparecen en primavera Ramas de espiga en pleno apogeo.

En la mochila que debemos llevar cuando nos vamos a dar un largo paseo con nuestro peludo, aparte de los que podemos considerar esencial (como agua, por si el perro tiene sed; comida, si te vas más de un día; bolsas para cacas, algún juguete para poder jugar con él, correa, arnés…) siempre es bueno incluir un pequeño botiquín por lo que pueda pasar si estamos lejos de un veterinario, como son: crema para almohadillas, betadine para alguna herida, urbason por si hubiera algún bicho que le picara, y como no, unas pinzas, que podremos utilizar para quitar espigas si es necesario y solo en el caso de que esté clavada en una zona externa, y solo la punta. En caso contrario, lo mejor es ir al veterinario a que lo evalúe él.

Al llegar a casa, aunque no hayamos visto ningún síntoma de que algo se le haya clavado, es recomendable darle un buen cepillado y buscar bien, en las zonas donde es más probable que se claven: interior de las orejas, ingles, abdomen y espacios entre los dedos de las patas.

Hay razas que tienen más riesgo a que estas espigas se enganchen en diferentes zonas de su cuerpo. Las más propensas, son las razas pequeñas, ya que, por su tamaño, se encuentran más cerca de el suelo. Pero no por ello se debe dejar de vigilar a los grandes. A ellos, sobre todo en las patas. Un perro con el pelo largo, como es el caso de el perro de aguas, o un perro con las orejas caídas, como el cocker, tendrán más peligro de que una espiga se les adhiera al cuerpo.

“Mi perro se lame mucho, cabecea, estornuda, le noto incómodo…”

Estos son síntomas de que algo no anda bien. De que una espiga anda a sus anchas por el cuerpo de nuestro amigo.

¿Dónde suelen clavarse las espigas en los perros?

ALMOHADILLAS

Es el lugar donde se clavan con más frecuencia. Se introducen dentro de la piel y forman una tumefacción roja que supura. No es un problema grave, pero puede provocar cojera. Se debe quitar la espiga en cuanto se vea. Si pasara el tiempo, podría llegar a ser más grave pues, esta, puede desplazarse por debajo de la piel, rompiendo e infectando los tejidos.

OÍDOS

Son otro punto de mayor riesgo, creando mucho malestar en nuestro amigo. Los síntomas son bastante claros ya que, el perro, cabeceará y sacudirá su cabeza bruscamente y mantendrá gacha, la oreja donde ha entrado la espiga. En este caso no habrá más remedio que acudir al veterinario.

OJOS

Es el punto más delicado. Si se introduce una espiga en los ojos, se ocultará debajo de el párpado y dará lugar a una severa inflamación del ojo y sus estructuras que, dificultará al perro a abrir los párpados (blefaroespasmo) y será bastante difícil para nosotros, como para el veterinario, dar con la espiga. Provocan úlceras, pues lesionan la córnea, y hay que actuar rápidamente para que el perro no pierda el ojo.

NARIZ

La sintomatología, en este caso, es muy llamativa, pues el perro empezará a estornudar muy bruscamente, sin poder parar, e incluso, a veces, sangrará por la nariz.

OTROS ORIFICIOS

Las espigas, también pueden introducirse por el prepucio en los machos y por la vulva, en las hembras, y tendrán diferentes síntomas. También por alguna herida que ya tenga, e incluso, por cualquier pliegue de la piel o donde el pelo sea más denso.

¿Cuál es la mejor forma de prevenir las espigas en los perros?

Perro paseando con su dueño
Perro paseando con su dueño Perro paseando por un bosque en época donde no hay demasiadas espigas.

Lo primero que se podría decir, es que no se pasara por zonas donde se encuentren las espigas, pero esto, en estas fechas, es bastante complicado, por no decir imposible, pues se suelen encontrar por todos sitios.

Hay varios trucos que se pueden emplear para la prevención de estas hierbas de temporada.

En perros de orejas caídas, podremos utilizar una media que cortemos y utilicemos en forma de diadema alrededor de las orejas de nuestro perro, evitando así, el que una espiga se pueda introducir en ellas.

Podemos, también, en perros de pelo largo, y en esta temporada, cortarles el pelo, y sobre todo, recortarles el pelo del interior de las orejas y entre los dedos.

Y, cuando lleguemos a casa de un paseo con él, inspeccionar todas las zonas de las que hemos hablado, y darle un buen cepillado.

Si a tu perro se le ha introducido una espiga en la nariz, será difícil que el veterinario, o tú, puedan extraerla. Lo suyo, es meterle mucho suero, para que la espiga se ablande y pueda, así, tragarla.

Lo mejor, y más responsable en estos casos, es llevar a tu mascota al veterinario, antes de que pueda sufrir más daño. El veterinario, dependiendo de la zona a tratar, necesitará anestesiarlo o realizar una pequeña incisión para extraer la molesta espiga.

En definitiva, hay que estar muy pendiente (en estas temporadas tanto de orugas como de espigas) de nuestro perro para poder localizar el problema.