Cuidados de los perros potencialmente peligrosos

“Un buen día, me levanto y tomo la determinación de que quiero tener un animal de compañía. Decido tener un perro. Un amigo mío, me regala un cachorro de American Stafford…”

En la vida podemos tener todo tipo de perros, domésticos y de trabajo. Cada uno tiene unas características determinadas, pero más aún cuando decidimos tener un perro PPP.

Pasos para el cuidado de los perros potencialmente peligrosos

Lo primero que cualquier persona debe hacer, es informarse sobre el perro que va a adquirir. A ser posible, quién y cómo son sus padres, que antecedentes genéticos tiene o como es la relación de sus padres con el entorno social y familiar. No siempre podemos averiguar estos datos ya que, a veces, recibimos un perro adoptado con meses sin saber de dónde proviene. En ese caso, siempre podemos recurrir a diferentes test que nos darán alguna pequeña pista de cómo es. También asesorarse mediante profesionales y lecturas dedicadas a estos canes está muy indicado.

Cuidados perros potencialmente peligrosos
Cuidados perros potencialmente peligrosos

En el caso de adquirir o adoptar un cachorro, es imprescindible que todos los animales pasen por una etapa de impregnación (desde la tercera semana de vida a los nueve meses aproximadamente, dependiendo de la raza) para que todo lo que sientan, noten, perciban etc., marque su etapa adulta y su carácter, debiendo relacionarlo con todas las personas y perros posibles, de todo tipo de razas, desde el primer momento que podamos. (Esto lo contaremos en otro artículo).

Al contrario que mucha gente, yo opino que los perros, a pesar de su tamaño o su poder físico, mentalmente pueden ser igual de sensibles que otros perros que no lo son, y cometemos el error de tratarlos de manera diferente tendiendo a castigar, con demasiada energía, o incluso golpeando al perro cuando esto, casi nunca surte el efecto deseado creando, al contrario, inseguridades y agresividad mental hacia el castigo recibido.

Al adquirir un perro que se considera PPP, nos vemos privados de poder realizar esta etapa de impregnación debidamente puesto que, socialmente, a veces no son bien vistos (no podemos ir a un parque y soltarlo libremente porque las ordenanzas no nos dejan sacar a nuestros perros sueltos y sin bozal y, también, a las personas les suele dar miedo). Esto es debido a accidentes que suelen causar este tipo de perros, que son más graves que si los causase un perro de menor tamaño o mordida. Debemos tener en cuenta que, genéticamente se han creado para estos fines, ya que son perros que tienen inhibida la suelta. Por ejemplo, el Alano Español, una raza antiquísima, que se ha empleado para la caza del jabalí o para la conducción de ganado bravo.  O el Dogo Argentino, utilizado para fines similares;  y otras razas parecidas, cumplen las mismas funciones, por eso el poder y la potencia que tienen, físicas y en sus mandíbulas.

La hora del paseo de los perros potencialmente peligrosos

A la hora del paseo cometemos errores (sin querer) al transmitirle mensajes erróneos al perro. Estos miedos causan que nosotros, por ejemplo, demos tirones inadecuados a la correa por inseguridad que, a veces, el perro, puede entender como alertas o que algo va mal, activando en su cerebro una pequeña agresión hacia su entorno, y podemos provocar una situación incómoda.

Tenemos que tener en cuenta que, el vocabulario primario de comunicación con nuestros perros es el gestual (cosa que los dueños no suelen conocer) y, que cualquier movimiento de nuestro cuerpo, puede generar una información inadecuada de forma cognitiva en él. Siempre tendemos a hablar demasiado para comunicarnos y emplear el “chist” para todo, no creando la comunicación adecuada. Esto ocurre con todas las razas, pero lo más común es en perros muy grandes y de aspecto poderoso o, por lo contrario, en perros demasiado pequeños (yorquis, chihuahuas, etc.) provocando esos constantes ladridos característicos  ya que, siempre que ladran, tendemos a calmar acariciando cuando, sin saberlo, estamos premiando esta conducta; pero ese es otro tema. También, por su instinto primario de presa y caza, pueden dirigirse hacia cualquier cosa que esté en movimiento. En el cerebro de nuestro amigo, su función es atraparlo y morderlo para su posterior transporte. Y es fácil, que en un parque, haya alguna persona corriendo o en bicicleta. Por eso, es importante que aparte de su etapa de impregnación, reciban una educación adecuada y un adiestramiento básico. Porque un perro educado, no es un perro adiestrado, y viceversa.

Aún así, algún miembro de este tipo de razas puede mostrar agresión hacia otros congéneres, y está predeterminado a la mordida. Ahí, tenemos que ser conscientes de los que tenemos en nuestras manos,  ser consecuentes con nuestro entorno, siempre cumplir con la normativa vigente y saber cómo reaccionar hacia ciertas circunstancias sabiendo cómo es el carácter de nuestro perro.

Cuidados perros potencialmente peligrosos
Cuidados perros potencialmente peligrosos

Últimamente vemos en el entorno canino, personas que comentan situaciones de conflicto o mordidas a otros perros, que han visto en vídeos de facebook, youtube o en televisión, con perros de este tipo y que no sabrían resolver. Deberíamos aprender a corregirlo cuando muestre una reacción inadecuada hacia otros perros, y aprender a premiarle cuando es satisfactoria.

Siempre se barajan diferentes métodos para que estos perros suelten, (como tirarles agua fría para que cambien su temperatura, meterles algo entre los dientes para hacer palanca, golpearlos…), acciones que no suelen tener éxito, lo más eficaz es, con un cordón fino y resistente, ahogarlo. El cordón tiene que estar en la posición del cuello lo más cercano a su cráneo, en la base de las orejas, y tirar de él hasta que se quede sin aire y suelte su presa. Si somos rápidos el daño será mínimo. Después, debes recurrir lo antes posible a un profesional para que esa situación no vuelva a ocurrir.

No obstante, si nos concienciáramos en educar a los perros desde la base, estas cosas no ocurrirían. Y más, cumpliendo lo que yo llamo “EL SPS”: paciencia, sensibilidad y, sobre todo, sentido común.