Adiestramiento canino: lo fundamental que debes saber

Cuidar a nuestra mascota va más allá de preocuparnos por su alimentación y su bienestar físico. Sin un adiestramiento básico nos enfrentaremos a situaciones incómodas que afectarán tanto a nuestra paciencia como a la actitud del perro hacia nosotros, incentivando la posibilidad de que aparezcan comportamientos nocivos que aparentemente son imposibles de eliminar. No es necesario mantener la idea de que nuestro perro actúa porque él es ‘así’, todos son proclives a ser entrenados sin que necesitemos conocimientos en profundidad sobre técnicas de adiestramiento.

Cómo aprenden los perros

Los perros aprenden principalmente por condicionamiento, un tipo de aprendizaje donde se relacionan determinadas acciones con las consecuencias que producen. De esta forma, algo tan típico como sentarse mientras nosotros estamos comiendo lo han desarrollado al enlazar esa situación con la posibilidad de un premio en forma de comida. Más allá de otros planteamientos más complicados nosotros nos centraremos en el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante.

Condicionamiento clásico

Uno de los condicionamientos más sencillos, en él se relacionan estímulos en el ambiente con acciones que desencadenan una determinada respuesta. En los perros algo tan básico como abrir la boca salivando cuando nos observan abrir el estante donde está su comida se produce por este tipo de condicionamiento. El estímulo incondicionado, el cual genera respuesta sin aprendizaje, sería la saliva, mientras que nuestra conducta se convertiría en el estímulo condicionado. Este tipo de aprendizaje es muy intuitivo desde nuestro papel de cuidadores, notando las distintas formas de actuar por parte de nuestra mascota dependiendo de lo que estemos haciendo.

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Perro sentado siendo adiestrado

Condicionamiento operante

En el condicionamiento operante se relaciona una conducta voluntaria con una determinada consecuencia a partir de dicha conducta. Manteniéndonos en el caso de la comida, muchos perros aprenden a poner las patas encima del borde de la mesa porque entienden que, de esa forma, es mucho más probable que reciban comida. Una conducta en un principio incómoda y que han desarrollado sin que ni siquiera nos demos cuenta, premiándoles por hacerla incluso cuando mantenemos una negativa a viva voz. Gracias al condicionamiento operante podremos identificar muchas conductas negativas al mismo tiempo que instauramos otras nuevas que sean de nuestro agrado.

Preparando el equipo

Para nuestro proyecto de adiestramiento necesitaremos unos pocos recursos, accesibles todos ellos y que nos ayudarán también en el trato diario que tendremos con nuestro perro.

El clicker

El clicker es un pequeño dispositivo el cual produce un ruido al pulsar el botón, deslizar la pestalla o apretar una clavija. Se encuentran en la mayoría de tiendas de animales, y aunque su uso no es obligatorio sí nos puede ayudar enormemente para un adiestramiento en condiciones. La idea base es sencilla: relacionar el sonido con determinadas acciones o como señal para que nuestro perro actúe de una forma concreta.

Collar y correas

Es recomendable que dispongamos de correas de distinta longitud para poder controlar mejor a nuestro perro; una cuerda de un metro de longitud, otra de dos metros y la clásica extensible de hasta cinco será suficiente. Por parte del collar evitaremos los que mantienen la sujeción en el cuello, sobre todo si entrenaremos conductas como pasear a nuestro lado y no alejarse demasiado.

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 Perro de pie siendo adiestrado

Refuerzos que usaremos

Los premios o refuerzos más comunes son en forma de comida, ya sea con golosinas para perros o pequeños trozos de nuestra propia comida. Es fundamental dosificarlos siguiendo un patrón planeado previamente y solo como premio, al mismo tiempo que evitamos saciar utilizándola indiscriminadamente. Otros reforzadores pueden ser sus juguetes, caminar por zonas que sabemos que le gustan o nuestras propias caricias y atenciones, siendo en última instancia el refuerzo más recomendable una vez se encuentren las conductas que queremos instaurar ya consolidadas.

Ideas básicas en nuestro adiestramiento

Del mismo modo que aprendemos un poco sobre la forma de aprendizaje y preparamos el equipo es importante que tengamos las ideas claras sobre nuestro proyecto. No son exhaustivos ni excluyentes, pero sí que nos ayudarán a desarrollar claramente el trabajo que tendremos que realizar.

Pide la colaboración de tus familiares

Si nos planteamos adiestrar a nuestra mascota viviendo con más personas en casa necesitaremos de su ayuda o, como mínimo, de su interés por no entorpecer los ejercicios. Una situación muy extendida es la de intentar que el perro permanezca sentado mientras comemos: de nada servirá que nos esforcemos con programas conductuales si otras personas le siguen dando de comer. Más allá de rigurosas planificaciones solo tendremos que pedir a nuestros familiares que dejen de hacer determinadas acciones y, de animarse, nos ayuden con los refuerzos y los ejercicios que hayamos planteado.

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Perros de la raza husky corriendo por la nieve

Céntrate en pocas conductas al mismo tiempo

Cuando comenzamos el adiestramiento nos imaginamos a nuestro perro haciendo todo tipo de virguerías, una escena que podemos lograr pero que requiere mucho más trabajo del que podemos imaginar. Una de las mejores formas de arrancar es enseñar a nuestra mascota a sentarse cuando se lo pedimos, de las conductas más sencillas y que nos permitirá coger soltura en el proceso y tener un punto de partida para ir enseñando otras cosas que nos interesen.

Paciencia y dedicación en el adiestramiento

Adiestrar a un animal es un proceso a largo plazo y que realmente nunca se termina del todo. Cuanto más alejada se encuentre la conducta que queremos desarrollar de las que ya tenía el perro innatas en su repertorio más nos costará enseñarla, al mismo tiempo que mantenerla en el tiempo requerirá que la aplique habitualmente y reciba su correspondiente premio. Tampoco podremos estar seguros nunca del motivo por el que ha desarrollado determinados comportamientos, encontrándonos incluso parones en su aprendizaje fruto de variables en el medio que no identificamos.

La idea principal está clara: necesitaremos paciencia y dedicación. Con un poco de esfuerzo, la elección adecuada de las herramientas que utilizaremos y el planteamiento de objetivos realistas conseguiremos grandes avances tanto para nuestra mascota como en nuestra forma de relacionarnos con ella.

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