Terapia asistida con perros

La terapia asistida con perros consiste en la introducción del perro como parte de un tratamiento terapeuta. El objetivo de esta terapia es obtener una mejora física, psíquica o emocional en los pacientes que realizan la terapia. Debe estar guiada por un profesional de este ámbito, y se realiza con animales que han sido previamente entrenados para ello.

Esta terapia deriva de la TACC, la Terapia Asistida por Animales de Compañía, en la que se utilizaba el vínculo emocional entre animales y humanos para lograr mejoras físicas y emocionales en los pacientes.

El perro como terapeuta especial

Desde la antigüedad es sabido que los animales crean un vínculo de unión muy fuerte con las personas. Este vínculo se puede aprovechar para mejorar algunas funciones especificas en las personas. Los perros son capaces de conseguir acciones que no surgirían de forma natural sin su ayuda.

La primera vez en la que se utilizaron animales para una terapia fue en Inglaterra a finales de 1700. A partir de esa fecha se empezaron a introducir los animales como apoyo en las distintas terapias.El objetivo era la mejoras de los pacientes con enfermedades mentales y problemas físicos, en distintos países.

Los perros que ayudan en estas terapias deben tener un entrenamiento especial acorde a las terapias en las que van a participar. Deben ser animales con unas características específicas y se convierten en ayudantes de los terapeutas. Siempre controlados por un profesional.

En numerosos estudios científicos se ha demostrado que la compañía de un perro tranquiliza. La compañía de un perro produce sensación de relajación y baja el ritmo cardiaco. Está comprobado que las personas que conviven con estos animales son más felices.

Hay una gran evidencia de que se puede trabajar con los perros para la mejora de las terapias con distintas personas.

el perro como mediador en la terapia

Aspectos positivos de la terapia asistida con perros

Para que la terapia con perros resulte positiva se deben fijar unos objetivos muy marcados previos a su consecución. Una vez realizada la terapia se comprobará el cumplimiento de los mismos. La terapia tendrá un resultado positivo si se han conseguido los objetivos fijados inicialmente.

Pacientes con sida, niños con autismo, personas con pocas habilidades sociales, ancianos, o personas que padecen una depresión han notado una gran mejoría a raíz de utilizar este tratamiento.

  • En el ámbito de salud mental: se consigue una disminución del tiempo de ingreso en hospital tras la terapia con perros.
  • En pacientes mayores: los perros son una gran herramienta de trabajo con las personas mayores. Son muchos los beneficios que aportan, entre los que destacamos la compañía que hacen los perros a los mayores, evitando que se sientan en soledad. Ejercitan la musculatura al realizan actividades y ejercicios con los animales. También estimulan los sentidos y les obligan a jugar, algo realmente bueno para los mayores y los perros.
  • En personas con problemas físicos: un perro bien adiestrado facilita la vida de una persona con minusvalía. Si una persona está en silla de ruedas el perro puede realizar movimientos y acciones que el paciente por sí solo no podría realizar.
  • Con enfermos crónicos: potencian la mejora de los pacientes con enfermedades cardiovasculares. También se está desarrollando la estimulación sensorial en pacientes en coma.
  • En niños y adolescentes: los niños potencian su autoestima y responsabilidad cuando tienen un perro en casa. Ayudan a potenciar el desarrollo psicomotor, el lenguaje, las habilidades sociales y la autoestima.

Beneficios de la terapia con perros en las distintas áreas

Beneficios en la educación de las personas: a través del juego con los perros se produce un aprendizaje más fácil. Los niños aprenden rápidamente interactuando con estos animales. Las personas mejoran sus habilidades sociales. Los perros ayudan a combatir la timidez y los comportamientos fuera de lugar.

Beneficios psicológicos: la terapia con perros mejora el estado de ánimo de los pacientes. Los pacientes ponen más atención a las acciones que realizan, desarrollan sus competencias sociales. Los perros ayudan a eliminar la sensación de soledad de los pacientes. Son capaces de crear un vínculo de unión y aceptación fuerte con las personas. Los animales aceptan al otro sin prejuicios.

Trabajar con un perro desarrolla los sentidos, aumenta el nivel de coordinación y favorece el desarrollo muscular. Los animales ayudan a estar en activo a los pacientes, desarrollando su psicomotricidad.

El perro como mediador en las terapias

Hay que tener en cuenta que los animales que se dedican la ayuda en terapias deben seguir un riguroso adiestramiento. No debemos olvidar que se trata de animales y por tanto debemos cuidar su salud y su carácter en todo momento. Se está trabajando con pacientes con problemas emocionales o físicos y los animales deben encontrarse en perfecto estado.

El amor de los perros por su dueños es el significado de amor incondicional más puro que existe. La relación que existe entre los animales y las personas genera un vínculo muy fuerte capaz de superar cualquier limitación que se interponga entre ellos.

Los perros no pueden curar una enfermedad, ni conseguir metas imposibles. Los animales pueden actuar de mediadores para que las personas superen sus barreras por sí solas. Las relaciones humanas poco se parecen a las que se establecen entre animales y personas. Los animales no juzgan, los animales quieren a quién tienen al lado, y quieren de manera incondicional, sin esperar nada a cambio. Pero son capaces de dar algo que va más allá del amor. Los perros son capaces de generar las herramientas necesarias en una persona para que pueda mejorar sus dolencias o sus trastornos emocionales.

La terapia con perros ayuda a mejorar la salud física y emocional. De esta manera el perro se convierte en una gran ayuda para el paciente y para el terapeuta. Además facilitan el desarrollo de las actividades para el correcto funcionamiento de la terapia.

La terapia con perros no es mágica, no cura de la noche a la mañana. Estos animales son una terapia por sí solos. Con los especialistas necesarios, el esfuerzo, el empeño y el tiempo necesario, se pueden conseguir grandes mejoras en los pacientes.

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