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¿Por qué mi perro no come pienso?

mi perro adulto no quiere comer pienso

Son muchos los perros que hoy en día presentan problemas a la hora de comerse el pienso porque no se lo quieren comer, y en este artículo os explicamos algunas causas que lo estarían provocando, así como algunas soluciones.

El pienso para perros es un producto creado para facilitar la vida de las personas con mascotas. Un pienso completo está formulado para cubrir las necesidades nutricionales del perro, pero eso no quiere decir que todos sean iguales: la calidad de las materias primas y el sabor varían mucho de una marca a otra, y algunos perros, sencillamente, lo rechazan.

Para que resulte más apetecible, muchos fabricantes recubren las croquetas con grasas o aromas que aportan sabor y hacen que los perros se las coman.

El problema de esto, es que el pienso se almacena a temperatura ambiente y una vez abierta la bolsa, la grasa que recubre el pienso se oxida, lo que provoca un sabor rancio y desagradable para los perros y también para los humanos. Por eso conviene cerrar bien la bolsa, guardarla en un lugar fresco y seco y consumirla en un plazo corto tras abrirla.

Cuando un perro no quiere comer pienso, no deberíamos dejarlo horas sin comer, pretendiendo que por sumisión acabe comiendo ese alimento. Es posible que, si pasa esto, el perro esté sufriendo alguna dolencia y por eso no quiere comer. También puede ser porque no le atrae el pienso o porque está en mal estado. Si pasa un día entero sin comer ni beber, o si es un cachorro o un perro mayor, consulta con el veterinario sin esperar.

Por un motivo u otro, la cuestión es que iríamos en contra de su voluntad, y es por eso que debemos indagar en el origen de porqué mi perro no quiere comer pienso.

¿Por qué mi perro no come pienso?

Las posibles causas por las que nuestro perro no quiere comer pienso, pueden ser:

Aburrimiento

Si nuestro perro está comiendo siempre el mismo pienso, es normal que al final se acabe cansando de este alimento, ya que siempre tiene la misma forma, olor y textura. Ellos necesitan variedad de alimentos en su dieta, no solo por placer, sino también para que la aportación de nutrientes sea equilibrada.

Falta de ingredientes frescos

A muchos perros les atrae más la comida fresca que el pienso. Podemos hacer la prueba nosotros mismos, ofreciéndole un trozo de carne cocinada con un poco de verdura y viendo cómo se lo come en comparación al pienso. Eso sí, una dieta casera o fresca debe estar bien equilibrada, y para eso conviene que la formule un veterinario especialista en nutrición.

Textura sintética

El pienso tiene una textura dura, como una galleta, y con formas uniformes, y eso a la larga puede cansar a algunos perros.

Si el rechazo es a la textura, puedes probar con una croqueta de otro tamaño o con un poco de agua tibia sobre el pienso, o combinarlo con alimento húmedo, siempre con el visto bueno de tu veterinario.

Falta de hambre

Este motivo puede relacionarse a un empacho, enfermedad o estrés. Es muy necesario revisar que la cantidad de comida esté bien, para ello deberemos hablar con un nutricionista especializado y nos dirá la ración correcta para nuestro peludo.

Si le damos la ración correcta y, aun así, no tiene hambre y está perdiendo peso, deberemos llevarlo cuanto antes al veterinario para que revise que no tenga ninguna patología.

Por último, es posible que nuestro perro presente estrés, para asegurarnos, analizaremos los cambios de su entorno y con ayuda de un etólogo trabajaremos para volver a la normalidad.

Falta de sabor

Algunos perros rechazan el pienso porque les resulta poco apetecible: con el procesado y el tiempo en la bolsa se pierde parte del aroma, que es lo que más pesa en la decisión de un perro. Si lo notas soso para tu perro, prueba a ofrecerlo templado o con un poco de agua tibia.

Malas experiencias

Si a tu perro le sienta mal el pienso (gases, hinchazón, diarreas), es posible que rechace el alimento porque lo asocia con el malestar. En ese caso, consulta con el veterinario para descartar una intolerancia o un problema digestivo.

Por otro lado, también se puede dar el caso de que el perro relacione la comida con algún pasado traumático.
En ambos casos conviene cambiar de alimento de forma gradual y con ayuda del veterinario, sin dejar al perro sin comer.