Leishmaniasis canina

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un mosquito clasificado como flebotomo. En España, cada vez está más extendida a consecuencia del clima, el cual es óptimo para la reproducción de los transmisores de esta enfermedad, los mosquitos. Es por eso que tanto humanos como perros cada vez son más los infectados con leishmaniasis. Las zonas de España más endémicas son las costeras, las cuales presentan mayor humedad y temperaturas suaves.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

La leishmaniasis puede afectar en distintas zonas corporales. Principalmente, clasificaríamos la sintomatología en cutánea y visceral.

La cutánea es la que afecta a un 80% de los perros. La visceral tiene una menor incidencia, ya que afecta al otro 20% de los perros, pero su sintomatología es mucho peor y puede llegar a dañar riñones, ojos, hígado, bazo, sistema nervioso y sistema inmunológico.

Los síntomas de la afección visceral incluyen: fallo renal, hepático, problemas digestivos, afectación ocular, anemia, dolor articular, ataxia, anorexia, apatía, pérdida de peso, vómitos o diarreas.

Los síntomas de la afección cutánea incluyen: caída del pelo, pelaje sin brillo, lesiones cutáneas, úlceras, uñas debilitadas o muy largas, dermatitis, coloración de la piel, necrosis en las puntas de las orejas, almohadillas dañadas.

La sintomatología puede variar mucho de un perro a otro, y en algunos casos no se termina de desarrollar la enfermedad, dependiendo de lo fuerte que sea el sistema inmunológico del perro.

Existen pruebas para diagnosticar la enfermedad si sospechamos que nuestro perro está infectado. Estas pruebas las realizará nuestro veterinario de confianza en la clínica mediante una simple extracción de sangre.

Prevención de la Leishmaniasis

Prestamos más atención a la prevención durante los meses calurosos, que es cuando este mosquito está más presente debido a las altas temperaturas. Igualmente, se recomienda prestar atención a modo de prevención durante todo el año. Normalmente empiezan a aparecer los primeros mosquitos recién llegada la primavera y pueden estar rondando hasta casi entrado el invierno. Deberemos tener más precaución si vivimos en zonas más cálidas o costeras.

Existen productos como collares antiparasitarios o pipetas contra el mosquito de la Leishmaniasis que pueden prevenir la picadura de estos parásitos y con ello evitar la infección.

Por otro lado, existe una vacuna, que no evita la picadura como tal, pero ralentiza los síntomas en caso de ser infectado, y por ello puede que no presente los síntomas clínicos de forma temprana.

También existen los llamados test de prevención que se realizan recién terminada la temporada de mosquitos, con el cuál podremos saber si nuestro perro se ha infectado o no.

Tratamiento para la Leishmaniasis

Una vez diagnosticada la enfermedad, el veterinario pautará el tratamiento que considere más adecuado para su caso. Sin embargo, debemos saber que será paliativo, no curativo, ya que esta enfermedad no tiene cura.

Se tratará en función de la afectación, si es cutánea o visceral, aplicando un tratamiento u otro.

El tratamiento habitual consiste en administrar el fármaco más adecuado para el perro acompañado de un plan nutricional que tratará de fortalecer el sistema inmunológico debilitado por la enfermedad.

Habrá que realizar controles periódicos para hacer seguimiento de la evolución de la enfermedad durante toda la vida del perro.

La enfermedad puede negativizarse, pero puede volver a presentar síntomas si las defensas del perro se ven debilitadas, por ejemplo, con algún tratamiento de antibióticos.

¿Cómo alimentar a un perro con Leishmaniasis?

Debido a la variedad de síntomas que puede presentar esta enfermedad, no hay una dieta concreta que se ajuste a todos los casos de perros enfermos. Realmente los síntomas no son producto de la infección por el parásito, sino más bien por la respuesta inmune que presente el perro. Una nutrición saludable y natural ayudará a fortalecer su sistema inmune y paliar la sintomatología.

El Alopurinol es el fármaco más utilizado, junto con otros compuestos, como tratamiento contra la Leishmaniasis en perros. Su objetivo consiste en alterar la síntesis de proteínas del parásito de la Leishmaniasis. El principal efecto secundario visible que presenta es la cristaluria de xantina, debido a que influye en el metabolismo de las purinas. Para saber si el perro tiene cristales de xantina podremos averiguarlo realizando una ecografía en la vejiga o un uroanálisis.

Para reducir al máximo este riesgo, si no podemos retirar aún el Alopurinol, lo que debemos hacer es evitar las purinas en la medida de lo posible. Los alimentos con mayor concentración de purinas son las carnes y vísceras. Esto nos presenta un gran problema, ya que estamos hablando de la dieta de un carnívoro, en la cual debemos evitar la carne. Esto lo haremos simplemente reduciendo la cantidad de vísceras y utilizando las carnes más bajas en purinas, como la carne muscular blanca de pollo, pavo o conejo, y pescados como el bacalao, lenguado o la perca.

También podemos plantear disminuir el aporte de carne sustituyéndola por proteínas de leche, como el queso fresco.

La mayor afección de esta enfermedad normalmente actúa sobre la función renal, la cual se ve gravemente perjudicada, es por eso que podemos adoptar una serie de medidas en la dieta que pueden evitar la progresión de dicho problema:

  • En primer lugar, reduciremos la cantidad de fósforo en los alimentos, por eso en muchas ocasiones debemos reducir la proporción de hueso y sustituirlo por calcio en polvo.
  • Ofrecer proteínas de la mayor calidad. Por eso siempre será mejor una dieta natural con alimentos frescos que la alimentación a base de pienso.
  • Utilizar vegetales ricos en carotenos como la zanahoria, espinacas, pimiento rojo, acelgas, tomate.
  • Introducir alimentos ricos en azufre como el huevo, queso, pescado, coles, espárragos.
  • Aumentar las grasas positivas como el aceite de coco.
  • En caso de que el veterinario lo considere necesario, suplementar con potasio, co-enzima Q10, y vitaminas.
  • Añadir hierbas depurativas que ayudan a la filtración renal, como el diente de león, la uña de gato y la alfalfa. Otra hierba que está en estudio por su efectividad para luchar con esta enfermedad es la Artemisia Annua. Recomendamos el seguimiento por parte de un veterinario holístico que ayude a incorporar el mejor tratamiento de fitoterapia al perro.
  • Los suplementos más utilizados son la espirulina, los ácidos grasos omega 3, la cáscara de escaramujo y los compuestos de azufre (MSM).

Recordamos que se trata de una enfermedad que no tiene cura, por lo que el manejo dietético es fundamental para ayudar a fortalecer su sistema inmunológico, el cual es el causante de los síntomas que presenta el perro frente a esta infección.

Una dieta natural siempre será la mejor opción cuando se trata de mejorar las defensas, ya que obtiene nutrientes esenciales, antioxidantes, enzimas y oligoelementos que son vitales para un buen funcionamiento. Esto no podemos conseguirlo mediante una alimentación ultraprocesada, inerte, seca y llena de aditivos químicos, por lo que recomendaríamos evitar la ingesta de pienso.

En Dogfy Diet, ofrecencomida 100% natural y cocinada para perros, y además contamos con un equipo de expertas en nutrición canina que pueden ayudar a hacer un seguimiento nutricional en caso de que tu perro tenga Leishmaniasis.

Alicia Lime

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