Legislación: Las materias primas de origen animal en piensos

Al igual que ocurre en los alimentos de consumo humano, existen unas leyes que regulan los alimentos de los perros. En este caso, queremos contarte todo lo que deberías saber sobre la legislación que regula las materias primas de origen animal en los piensos para canes. ¡Empezamos!
Legislación: Las materias primas de origen animal en los piensos
¿Qué dice la legislación sobre el uso de materias primas de origen animal en los piensos para perros?

Legislación Europea sobre materias primas de origen animal

a) Los derivados de los huevos. El Reglamento 1069/09 califica de categoría sanitaria 3 a los huevos, a los subproductos de los huevos (incluidas las cáscaras) y a los subproductos de la incubación, siempre que procedan de animales que no presenten signos clínicos de ninguna enfermedad transmisible a través de ese producto a los seres humanos o a los animales; estos subproductos: – si están crudos pueden emplearse para fabricar piensos de animales de compañía – también pueden emplearse para elaborar ovoproductos para la alimentación del resto de animales, con los requisitos señalados por Reglamento 142/11. También el anexo IV del Reglamento 999/01, que establece las condiciones para la utilización de los subproductos de origen animal en las raciones, señala que los huevos y ovoproductos pueden emplearse en la alimentación de todo tipo de animales. b) Los derivados lácteos. El Reglamento 1069/09 califica de categoría sanitaria 3 al calostro y la leche cruda procedente de animales que no presenten signos clínicos de ninguna enfermedad transmisible a través de ese producto a los seres humanos o a los animales; asimismo, se califican de categoría sanitaria 3 los subproductos de la industria lechera (por ejemplo suero de queserías) y los alimentos lácteos que, por causas comerciales, no se destinen al consumo humano. El empleo de productos lácteos crudos en alimentación animal está sujeta a los siguientes requisitos: – el Anexo IV del Reglamento 999/01 señala que la leche, los productos lácteos y el calostro pueden emplearse en la alimentación de todas las especies animales de la propia explotación ganadera (igual que el artículo 2.2.e del Reglamento 1069/09) – no obstante, cuando se trata del empleo de productos lácteos crudos en una explotación ganadera distinta de la explotación donde se han obtenido, la autoridad competente puede autorizar: – el suministro de calostro crudo de una explotación a otra – el empleo de lactosuero crudo obtenido de leche no tratada térmicamente (que debe recogerse transcurridas al menos 16 horas desde la coagulación de la leche y cuyo pH registrado debe ser inferior a 6.0 antes de enviarse directamente a las explotaciones ganaderas autorizadas) – el lactosuero ha de proceder de un establecimiento (o explotación) autorizada – el lactosuero se puede emplear para la alimentación de animales de explotaciones ganaderas expresamente autorizadas – el empleo del resto de productos lácteos crudos: – han de proceder de un establecimiento (o explotación) autorizada – se pueden emplear para la alimentación de animales de otras explotaciones ganaderas expresamente autorizadas, con la condición de que los animales presentes en las explotaciones animales autorizadas solamente puedan trasladarse: – bien directamente a un matadero, o bien – a otra explotación con respecto a la cual la autoridad competente garantice que los animales sensibles a la fiebre aftosa sólo puedan abandonar la explotación: – bien directamente a un matadero, o – bien a una explotación en la que no se emplee en la alimentación de los animales subproductos lácteos crudos (con excepción del lactosuero); los animales introducidos no se pueden trasladar de explotación hasta transcurridos 21 días – en cualquier caso, los subproductos crudos se han de recoger, transportar e identificar de acuerdo a los dispuesto  el Reglamento 1069/09 y el 5 Reglamento 142/11; en particular, los subproductos crudos han de ir acompañados de un documento comercial, y se ha de mantener un registro de los envíos/recepciones de estos subproductos. Por otra parte, el Reglamento 142/11 establece requisitos específicos aplicables a la transformación térmica de leche o productos lácteos de categoría sanitaria 3 para su empleo en alimentación animal, tanto en forma líquida, como deshidratada o acidificada. c) Los derivados cárnicos. Los aspectos relacionados con los subproductos que se pueden emplear en alimentación animal (y sus condiciones de empleo) están establecidos por el Reglamento 999/01 y el Reglamento 1069/09 (complementado por el Reglamento 142/11). El artículo 7 y el anexo IV del Reglamento 999/01 limitan la utilización de subproductos cárnicos en la alimentación animal, de tal manera que únicamente se pueden utilizar las siguientes materias primas: – se pueden utilizar en la alimentación de todo tipo de animales: – gelatina derivada de monogásticos para recubrir aditivos (la gelatina se obtiene mediante la hidrólisis parcial de colágeno producido a partir de huesos, pieles, tendones y nervios de animales, incluidos los peces y las aves de corral) – proteínas hidrolizadas procedentes de monogástricos, y de pieles y cueros de rumiantes (las proteínas hidrolizadas son polipéptidos, péptidos y aminoácidos, y sus mezclas, obtenidos mediante la hidrólisis de los subproductos animales) – se pueden utilizar en los piensos únicamente de monogástricos: – fosfato dicálcico y fosfato tricálcico procedente de huesos – productos derivados de la sangre procedentes de monogástricos (plasma seco, congelado o líquido, sangre entera desecada y hematíes secos, congelados o líquidos o sus fracciones y mezclas) – se puede utilizar para alimentar únicamente peces: – harina de sangre procedente de monogástricos – además, pueden obtenerse otras materias primas para la alimentación de animales domésticos, de peletería, de zoológicos, etc. Es importante señalar que el Reglamento 1069/09 prohíbe la alimentación de los animales terrestres (el caso de los peces se analiza más abajo) de una especie determinada con proteínas animales procesadas derivadas de cuerpos o partes de animales de su misma especie (salvo para especies de peletería). – En cualquier caso, no pueden emplearse en alimentación animal (excepto para los animales de peletería, animales de compañía y otras especies animales que habitualmente no se destinan al consumo humano): – harinas de carne/hueso (que, junto con la harina de sangre y la harina de pescado, forma el grupo de las proteínas animales transformadas) – gelatina procedente de rumiantes – productos derivados de la sangre y harina de sangre de rumiantes. El Reglamento 142/11 establece los requisitos específicos de las industrias y métodos de transformación del material de la categoría sanitaria 3 para obtener materias primas para la alimentación animal; en este sentido, el Reglamento 1069/09 califica de categoría sanitaria 3 los siguientes subproductos de matadero: – canales y partes de animales sacrificados que se consideren aptos para el consumo humano de conformidad con la normativa comunitaria, pero no se destinen a este fin por motivos comerciales – productos procedentes de animales que sean sacrificados en un matadero tras haber sido sometidos a una inspección ante mortem y que a resultas de dicha inspección sean declarados aptos para el sacrificio con vistas al consumo humano: – canales y partes de animales sacrificados que hayan sido rechazadas por no ser aptas para el consumo humano, pero que no presenten ningún signo de enfermedad transmisible a los seres humanos o los animales – cabezas de aves de corral – pieles, pies (pezuñas) y cuernos de monogástricos, y de rumiantes que hayan sido sometidos a las pruebas de encefalopatías transmisibles (y dado resultado negativo) – cerdas y plumas – subproductos animales de aves de corral y lagomorfos sacrificados en la explotación y que no presenten signos de enfermedad transmisible a los seres humanos o los animales – sangre procedente de animales sacrificados en un matadero y tras haber sido sometidos a una inspección ante mortem y que a resultas de dicha inspección sean declarados aptos para el sacrificio con vistas al consumo humano: – sangre de monogástricos – sangre de rumiantes sometidos a pruebas diagnóstico de encefalopatías transmisibles, con resultado negativo – el tejido adiposo de animales que no presentan ningún signo de enfermedad transmisible a través de dicho material a los seres humanos o los animales, que fueron sacrificados en un matadero y que fueron considerados aptos para ser sacrificados para consumo humano tras una inspección ante mortem con arreglo a la legislación nacional. Otros subproductos cárnicos de categoría 3 (diferentes a los subproductos de matadero) que se pueden utilizar previa transformación en una industria autorizada son: – los subproductos animales generados en la elaboración de productos destinados al consumo humano, incluidos los huesos desgrasados y los chicharrones – los productos de origen animal o los productos alimenticios que contengan productos de origen animal que ya no estén destinados al consumo humano por motivos comerciales, problemas de fabricación, defectos de envasado u otros defectos que no conlleven ningún riesgo para la salud pública o la salud animal – los piensos que contengan subproductos animales que ya no estén destinados a la alimentación animal por motivos comerciales o problemas de fabricación, defectos de envasado u otros defectos que no conlleven ningún riesgo para la salud pública o la salud animal. Por otra parte, el Reglamento 999/01 no prohíbe la utilización de productos de origen animal distintos de las proteínas; en efecto, el Reglamento 142/11 incluye en la definición de “materias primas para piensos” a las grasas extraídas y a los derivados de grasas. No obstante, el Reglamento 1069/09 (artículo 13.d.i) no permite el uso del tejido adiposo de los animales en la alimentación de los animales de producción; tampoco el Reglamento 142/11 permite emplear el tejido adiposo para obtener gasas extraídas; esto es, en alimentación animal no se puede utilizar grasa cruda de matadero (por ejemplo sebo de rumiantes), sino grasas extraídas (y sus modificaciones) en una industria de transformación. En cuanto al control oficial de la elaboración y empleo de subproductos cárnicos: – el Reglamento 152/09 señala el método oficial para identificar los componentes de origen animal y la estimación de sus cantidades en los piensos, mediante análisis microscópico – el Real Decreto 3454/00 señala las actuaciones en caso de irregularidades en el empleo de materias primas de origen animal en la alimentación de los animales; en este sentido, el Reglamento 999/01 señala que los Estados pueden permitir la alimentación de animales de granja con piensos de origen vegetal tras la detección de cantidades insignificantes de espículas óseas si hubiera habido una evaluación del riesgo favorable – el Real Decreto 3454/00 designa al Laboratorio Arbitral Agroalimentario del MAPA como laboratorio nacional de referencia para el control de la presencia de restos o productos de animales en la alimentación de animales de producción; análogamente, el Reglamento 882/04 sobre control de la seguridad agroalimentaria designa como laboratorio comunitario de referencia para las proteínas animales en los piensos el Centre wallon de recherches agronomiques (CRA-W) de Gembloux (Bélgica). Mas información aqui : http://www.uco.es

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Publicado por Comparativa de Piensos

Comparativa de piensos es un grupo de nutricionistas caninos que se encargan de valorar cada pienso teniendo en cuenta diferentes factores, entre los que se presentan en la tabla de puntuaciones (Ingredientes , Proteína, Grasa, Conservantes y Cenizas), la cantidad y la calidad y procedencia de cada uno de ellos.

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