La leishmaniosis, una de las enfermedades más temidas del perro

By Anna Maria / 21/03/2017
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La leishmaniosis es una de las enfermedades más conocidas y temidas por los dueños de perros. Aunque actualmente los perros que la padecen pueden hacer una vida normal siguiendo un tratamiento, son muchos los dueños preocupados que preguntan a su veterinario cuales son las mejores maneras para prevenirla.

Causa y transmisión de la enfermedad

La leishmaniosis es una enfermedad causada por un protozoo (Leishmania infantum). Es un parásito microscópico que tiene dos formas de vida. Durante parte de su vida se encuentran en el interior de los macrófagos, unas células que se van circulando en la sangre del perro. En ellos se multiplican, y finalmente rompen la célula y se liberan a la sangre. Cuando un mosquito pique al perro para alimentarse de su sangre va a comerse también el parásito. A partir de este momento si el mosquito pica a otro perro sano puede transmitirle la leishmania.

Una vez se ha producido la picadura por un mosquito infectado, el perro puede dar lugar a una respuesta inmune para tratar de eliminar al parásito. Aunque todas las razas de perro pueden infectarse, varios estudios han demostrado que algunas de ellas pueden llevar a cabo una respuesta más eficaz para eliminar al protozoo, por lo que tendrán menos riesgo de padecer esta enfermedad.

En España, especialmente en las regiones de clima mediterráneo, el mosquito transmisor de la leishmania, el flebótomo, es muy común. Eso es debido a que las condiciones de temperatura y humedad le son muy favorables. El pico de actividad de estos insectos se produce al atardecer, durante la noche y al amanecer, y se pueden encontrar desde medianos de primavera hasta finales de otoño.

Del mismo modo que el flebotómo puede transmitir la leishmania al perro, es posible también la transmisión de la enfermedad a los humanos. Que esto suceda es muy poco común, y además en ningún caso podremos contagiarnos por contacto con un perro infectado. Solo es posible enfermar por la picadura de un mosquito portador.

Síntomas de la leishmaniosis

La leishmania puede afectar de distintos modos a los perros. El tiempo que pasa desde que el perro se infecta hasta que empieza a presentar síntomas puede ser de años, y los síntomas pueden aparecer de repente o paulatinamente. La sintomatología es más grave o leve en función de la inmunidad y de la forma de la enfermedad que presente cada perro.

Leishmania canina
Perro enfermo de leishmania

Forma cutánea

Es la forma más común de la enfermedad. Si nuestro perro la padece veremos principalmente lesiones en su piel. Se produce una caída del pelo, descamación, úlceras, infecciones de la piel, costras y áreas enrojecidas. La trufa estará seca, con descamación, y la mucosa estará endurecida. Por último podremos observar un crecimiento exagerado de las uñas. Normalmente esta forma es indolora a menos que se produzcan infecciones secundarias en las lesiones de la piel.

Forma visceral

En este caso, primero se producen lesiones cutáneas y pasado un tiempo se producen los síntomas generalizados. El parásito se disemina desde el punto de entrada hasta los ganglios, el bazo, el hígado y la médula ósea. Nuestro perro puede presentar una larga lista de síntomas como fiebre, apatía, pérdida de apetito, adelgazamiento, disminución de la masa muscular, etc. También se pueden dar problemas más graves como anemia, insuficiencia renal e inflamación del hígado y del bazo (veremos el abdomen del perro hinchado). Por otro lado en algunos casos se producen diarreas crónicas, tos, hemorragias nasales, cojeras y otros síntomas poco específicos.

Ésta forma de la enfermedad es la más grave, y cuando un perro la padece puede ser mortal.

Prevención de la leishmaniosis

Dado que la única forma de trasmisión de la leishmaniosis es por picaduras de flebótomos, una de las medidas más importantes de prevención de la enfermedad es evitando que nuestro perro esté expuesto a estos mosquitos.

Los flebótomos, al igual que muchos otros mosquitos, necesitan agua para reproducirse. Si eliminamos toda el agua estancada de nuestras áreas exteriores reduciremos la presencia del insecto.

Como ya hemos dicho, lar horas de más riesgo de picadura son las nocturnas. Si nuestro perro duerme en el exterior deberíamos considerar instalar mosquiteras en su zona de descanso. Además tenemos que usar productos repelentes como pipetas, collares antiparasitarios o sprays que encontraremos en cualquier veterinario o tienda de mascotas. Todo esto reducirá el riesgo de que nuestro perro se contagie, pero no lo evita al 100%.

Vacuna contra la leishmania

Actualmente hay dos vacunas disponibles para la prevención de la leishmania. Son vacunas con una eficacia inferior a las de otras enfermedades, pero pueden convertirse en una herramienta importante para la prevención de la enfermedad.

Estas vacunas reducen las probabilidades de que nuestro perro enferme de leishmaniosis reforzando su sistema inmunitario. Su objetivo es que las defensas del perro reconozcan al parásito y que se creen anticuerpos. Así, si nuestro mascota se contagia podrá combatir la infección y eliminar la enfermedad.

Es importante consultar siempre al veterinario para saber si se le puede aplicar la vacunación contra la leishmania a nuestro perro, ya que pueden estar contraindicadas para algunos pacientes. Además, antes de vacunar a nuestro perro el veterinario le va a hacer una prueba diagnóstica para saber si ya está infectado por el parásito. En caso que resulte positiva el perro no será vacunado porque ya tiene la enfermedad.

Diagnóstico

Es muy difícil diagnosticar la leishmaniosis basándonos solo en los signos y síntomas que presenta el animal. Es posible que un perro esté infectado pero aún esté incubando la enfermedad o que sea un portador asintomático durante toda su vida. Además los síntomas que se producen no son específicos de la leishmaniosis y podrían ser debidos a otras enfermedades.

Para detectar correctamente la enfermedad, el veterinario tendrá que tomar una muestra de sangre o por punción de los ganglios linfáticos. Aplicando distintas técnicas podrá darnos el diagnóstico.

Tratamiento y pronóstico

El tratamiento de la leishmaniosis es complejo y largo. Los medicamentos nos permiten mejorar el estado de salud de nuestra mascota y reducir considerablemente sus síntomas. Gracias a ellos un perro infectado podrá llevar una vida normal.

Leishmania canina donde se coge
Perros jugando en el agua

De todos modos ninguno de los tratamientos existentes permite eliminar totalmente al parásito. Debemos ser muy cuidadosos, pues aunque nuestro perro ya no tenga síntomas y esté aparentemente sano puede sufrir una recaída.

El pronóstico dependerá de las lesiones que haya causado la enfermedad antes de llegar a controlarla. Si detectamos la enfermedad de forma precoz hay menos riesgo de lesiones irreversibles, y siguiendo un tratamiento el perro tendrá una buena calidad de vida. Hay que destacar la importancia de realizar un test diagnóstico para la leishmania anualmente. Así aumentamos las posibilidades de conseguir una detección temprana.

Tratamiento para la leishmaniasis en perros.

No existe un tratamiento único para la leishmaniasis debido a que existen diferentes tipos. Cada tipo de leishmania necesita de un tratamiento y debe ser siempre supervisado por un veterinario.

Según el tipo y por norma general, tratamiento para leihsmaniasis se realiza con Glucantime ó Miltefosina  y Alopurinol.

El Glucantime se debe inyectar de manera subcutánea e intercambiando siempre el lugar del pinchazo. No hace falta que vayas al veterinario siempre a pinchar, pide que te enseñen y hazlo tu en casa. Es muy sencillo de inyectar y te ahorras muchas visitas. Estas inyecciones serán puestas solo durante un tiempo determinado, unas 4 semanas aproximadamente (depende de lo que diga tu veterinario).

Miltefosina es un jarabe que se toma de manera oral y de manera diaria durante un tiempo de 4 semanas. Recuerda que si decides dar el jarabe, no podrás dar los pinchazos al perro. Debes escoger entre estas dos opciones, aunque el veterinario te dirá siempre cuál es la mejor opción para tu perro.

A continuación te mostramos como puedes inyectar el Glucantime en este vídeo:

El Alopurinol (fármaco con acción parasitostática) es una pastilla que debe administrarse de forma oral. Puedes dar esta pastilla directamente al perro, pero si no le gustan las pastillas puedes también meterlas en comida para engañarle. Muchos perros consiguen anular la enfermedad y estas pastillas no serán necesarias en su vida. El tratamiento de alopurinol se debe administrar junto el Glucantime o Miltefosina y su tratamiento tiene una duración de entre 6 y 12 meses. De todas maneras, será el veterinario el que te diga cuánto tiempo debe estar con estas pastillas.

Cuánto cuesta el tratamiento de la Leishmania.

El tratamiento para la leihsmania no es barato.

Glucantime tienen un valor aproximado de entre 15 y 20€ la caja de 5 ampollas con 5ml cada una. Según el tamaño del perro necesitarás más de una caja. Cuesta muchísimo encontrar estas ampollas así que si tienes la suerte de ir a una farmacia y encontrar más de una caja, no dudes en coger más de una (haz cálculos para no llevarte más de la cuenta).

La Miltefosina tiene un precio de entre 80 y 90€ y viene en un envase de 30 ml.

El alopurinol tiene un precio de entre 3 y 6€ y vienen en cajas de 25 o 30 comprimidos. Es quizás lo más barato del tratamiento pero piensa que muchos perros tienen que tomar esta pastilla de por vida.

Los precios aquí indicados son orientativos y pueden variar según la Comunidad Autónoma o la farmacia donde lo compres. Si no encuentras el tratamiento que necesitas, habla con tu veterinario porque seguramente pueda conseguir todo.

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