Coprofagia

By Angel Toysacan / last month

Se le llama coprofagia, al consumo de excrementos (de otros animales, o los suyos propios) de un perro. (Aunque este comportamiento se puede dar en otros animales como el lobo o el zorro)

Es bastante común oír quejarse a muchos propietarios de perros que, el suyo, padece esta manía.

Se suele dar en cachorros ya que, al no controlar sus esfínteres, y con la preocupación de que sus dueños les castiguen por ello, intentan que los excrementos depositados en sitios inapropiados desaparezcan rápidamente, así que, se los comen.

Aunque también se puede dar en perros ya adultos por diversos motivos, como problemas psicológicos (ansiedad o estrés) o problemas de salud.

Esta actitud, puede ser perjudicial para nuestro pequeño amigo, pues puede contraer parásitos intestinales. Estos, pueden traerle al animal, problemas como diarreas, pérdida de peso, sangrados intestinales, afecciones cutáneas, etc. pues viven a expensas del perro (ingieren sangre, o incluso mucosa intestinal).

¿Por qué ocurre?

Ante esta situación, es importante que los dueños sepan por qué ocurre, y actuar si empieza a presentarse.

Una cosa que suele darse frecuentemente, es que en las casas donde conviven perro y gato, el perro se come las heces del gato. ¿Por qué? Es una razón sencilla. Los perros tienen un olfato tan desarrollado, que pueden identificar los restos de comida que quedan en los excrementos del gato. Si les gusta su pienso, o las latitas del felino, se los comerá.

Otro motivo por el cual puede existir la coprofagia, ya sea de gato, o de otro perro, o la suya propia, es por curiosidad e imitación. Se suele dar en cachorros y perros jóvenes, al ver a su madre haciéndolo, o simplemente lo huelen y se los comen por explorar. Esto, generalmente, desaparecerá al cabo del tiempo.

También se da en perras que han sido madres (coprofagia materna). Un comportamiento heredado de los lobos, en el que la perra se come las heces y la orina de sus cachorros para fomentar la higiene, evitando así parásitos e infecciones y, además, eliminar olores que otros depredadores podrían utilizar para localizarlos.

La coprofagia también se podría dar en perros aburridos, que no hagan ejercicio. Estos se inventarán su propio hobby. Aunque vivan en un jardín grande, donde puedan saltar y brincar, todo perro necesita de atención, ejercicio y juego. Si no lo tienen, y para salir de ese estado de apatía, el perro inventará su pasatiempo, que podría ser cavar agujeros, intentar escaparse o morder cosas, con suerte sus juguetes, pero podrían ser zapatillas, mandos, o… heces.

Se puede deber, también, a falta de nutrientes. Si el perro tiene alguna deficiencia o algún problema para asimilar algún nutriente, no será raro que intente suplirlo con la ingesta de excrementos.

Algunos perros, también lo hacen como una llamada de atención. Haciéndolo, saben que sus dueños les regañarán y, a veces para ellos, es suficiente con eso. En otras ocasiones, el perro ha sido regañado de forma errónea o en exceso, cuando han hecho sus necesidades dentro de casa, y eso provocará que el perro asocie que la presencia de heces con su dueño son incompatibles, con los cual, se las come para evitar un duro castigo.

La imitación puede ser otra causa muy común. Si un perro ve a otro haciéndolo, no es extraño que, el primero, acabe comiéndose los excrementos también.

Podría ser, inclusive, para potenciar la comunicación olfativa. Con el sentido del olfato, nuestros amigos se comunican, y en las heces, se encuentran potentes feromonas. Se podría dar el caso de que un perro se las coma, para conseguir conocer más a otro perro.

Se dice también, que se ha visto en algunos casos, perros que son más sumisos, comerse las heces de perros más fuertes.

Otro factor que podría desembocar en coprofagia, es que el perro esté en zonas cerradas donde se acumulan heces, por ejemplo un chenil o jaula. Si el perro pasa mucho tiempo allí, puede ser que se sienta obligado a limpiar el sitio.

Otras veces, ciertos excrementos, como los de los humanos, o algunos animales herbívoros (como la vaca) suelen ser apetecibles para algunos perros, y en ellos encuentran un alto contenido de proteínas.

¿A qué puede dar lugar?

Como se puede ver, hay muchos factores que pueden influir para que se dé la coprofagia que, aparte de molestar a los dueños y darse la posibilidad de ingerir parásitos internos, (que se puede evitar desparasitando frecuentemente a tu mascota) también se podrían transmitir otros organismos como el Toxoplasma (presente en excrementos de gatos), que puede causar al perro una variedad de problemas.

Otra posibilidad, es que si el excremento lleva mucho tiempo en un lugar, pueda infestarse con larvas de mosca, hongos, bacterias…

Algunas enfermedades virales importantes, como la hepatitis o la parvovirosis, podrían transmitirse de esta manera.

Evitar

Para evitarlo, lo primero que debemos hacer es acudir al veterinario para descartar posibles problemas fisiológicos, que es una de las posibles causas.

Una vez descartados estos problemas, se recomienda alimentar al perro con un pienso de buena calidad, limpiar rápidamente las heces, proporcionarle juegos y estímulos mentales…

Se puede pasear al perro con correa y bozal de cesta (positivizándolo antes para que no sea un castigo) evitando así que se las pueda comer (aunque no será una solución, sino un método de evitación).

Tendrás que tener un horario rígido de salidas y no dejar comida a disposición del perro en todo momento, haciendo que pueda comer cuando él quiera.

Otro método es que, cuando el perro vaya a comer un excremento, se le diga un “no” rotundo, y a continuación, mandarle sentarse o tumbarse, premiando entonces, otra conducta.

Se le podría cambiar por un trozo de plátano, que tiene una textura parecida y les suele gustar el sabor.

Hay también, productos indicados para esta situación, que se aplican sobre las heces, y debido a su sabor, les causa aversión.

Otro factor a evitar, es no dejar solo al perro durante largos períodos de tiempo.

También hay algunos alimentos que, después, se convertirán en excrementos de color y sabor desagradables como la calabaza o las espinacas, pero habrá que consultar al veterinario.

Con la madurez, algunos perros dejan de ingerir heces de repente, pero solo se dará este caso si han empezado a ingerirlas de cachorros por curiosidad. Pero si el perro mantiene una alimentación inadecuada, seguirán comiendo excrementos, como un suplemento alimenticio, hasta que se les cambie su dieta.

Lo mejor que se puede hacer, es prevenir y darle a tu amigo una alimentación de buena calidad, ejercicio físico y mental, y tener su espacio bien limpio.

 

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Angel Toysacan

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