Bulldog Francés, uno de los mejores perros de compañía del mundo

¿Aguanta bien la soledad el Bulldog francés? La respuesta es no, esta raza tolera mal la separación, son perros muy sociables y cariñosos. Se acomodan bien a pisos pequeños. Es una raza ideal para personas nunca han tenido un perro, son uno de los mejores perros de compañía del mundo. Creado en Inglaterra para ser un Bulldog en miniatura, acompañaron a los trabajadores del encaje ingleses que llegaron en el siglo XVI a Francia. La raza se adaptó al país galo y desde entonces recibió el nombre de Bulldog francés. En otro artículo de Toppercan hablamos del Yorksahire terrier, hoy de los Bulldog francés

Bulldog Francés

Historia del bulldog francés

El Bulldog Francés es considerado uno de los perros más característicos dentro de la especie. Tiene rasgos de otras razas combinándolos de forma única.  Fruto a su extraño recorrido histórico y la dependencia a las nuevas tendencias sociales. El bulldog francés, es un animal entrañable a la par que enigmático, conocer su desarrollo es adentrarnos en la propia evolución de la historia social de los últimos siglos.

Es difícil situar con claridad los orígenes del Bulldog Francés. Si nos basamos en sus antepasados lo más correcto sería situarnos en el Bulldog Inglés, uno de los animales más populares en Inglaterra desde el siglo XVIII.

Los perros en el país mantenían una larga tradición basada en la caza y las peleas de perros, recursos para los que se necesitaban animales corpulentos, resistentes y con una gran mordida para capturar a su presa. A medida que la sociedad se desarrollaba este tipo de eventos se fueron reduciendo para quedarse en las clases sociales más altas, relegando a las razas con estas características a los criaderos más selectos. Las peleas de perros fueron prohibidas en Inglaterra en 1835, y aunque se mantenían a nivel clandestino no eran suficientes para justificar los recursos requeridos para mantener los criaderos puros de Bulldog Inglés.

Su tamaño pequeño popular entre las clases trabajadoras

Los ejemplares más representativos satisfacían a los nobles, pero las clases bajas no podían permitirse animales de esta envergadura. Si lo unimos a la prohibición de las peleas junto a la reducción de la caza encontramos un nuevo nicho para los criaderos, buscando cruzamientos con ejemplares pequeños a la vez que mantenían sus rasgos más característicos. No solo cambiaron en su tamaño, poco a poco estos cruces produjeron bulldogs cada vez más alejados del originario inglés que no convencían a la mayoría de criaderos. Con todo, el nuevo negocio se encontraba en la clase obrera, la cual aceptó sin problemas esta nueva raza convirtiéndose en una de las más populares entre los trabajadores del siglo XIX.

Bulldog Francés

Gracias a la Revolución Industrial, muchos de estos trabajadores llegaron a Francia en busca de nuevas oportunidades de negocio llevándose con ellos estos bulldogs pequeños y juguetones. En muy pocos años se convirtió en uno de los perros más populares del país, extendiéndose entre la población más humilde por su bajo coste, sus rasgos tan característicos alejados de los perros nativos y la sencillez de su adiestramiento. Como podían verse acompañando a trabajadores tan mundanos como cocheros o amas de casa también fueron reconocidos por las clases altas, participando en concursos y siendo adorado por los francés. Los ingleses no entendían el éxito de esta vertiente del bulldog inglés, prácticamente repudiado en el país y del que no tuvieron pega alguna cuando comenzó a llamarse bulldog francés.

El papel de Estados Unidos

El salto a Estados Unidos no se hizo esperar. Con la mejora en los medios de transporte y las comunicaciones muchos millonarios estadounidenses volvieron a casa desde Francia con ejemplares del Bulldog Francés, raza que ya a finales del XIX tenía su propio estándar en el país. En 1896 ya existían criaderos en Estados Unidos, presentándose en concursos incluyendo el prestigioso Westminster Kennel Club. Debido a la influencia de los expertos ingleses fue una raza relativamente menospreciada, hecho que produjo que en 1897 los estadounidenses redactasen su propio estándar del bulldog francés para darles una identidad propia.

Bulldog Francés

Solo un año después la raza por fin fue aceptada por el American Kennel Club, autorizándose exposiciones a lo largo del país y con criaderos ya desperdigados por toda su geografía. Estados Unidos hizo mucho más por la raza que la propia Francia a pesar del nombre. Los años siguientes fueron una vorágine constante donde las exportaciones de ejemplares, la fundación de asociaciones y el desarrollo de criaderos de lujo situaron a la raza como una de las más populares en los comienzos del siglo XX. Aunque ha tenido altibajos debido a la rápida expansión de otras razas por el país, el bulldog francés se mantuvo como uno de los más queridos entre las clases sociales altas, viajando por medio mundo para presentar a los ejemplares que definían a la perfección al bulldog francés.

Situación actual

La popularidad del Bulldog Francés es relativa, sobre todo si nos basamos en el número de ejemplares en todo el mundo. En Estados Unidos decayó enormemente a mediados del siglo XX, recuperándose en las últimas décadas hasta alcanzar en 1999 el puesto 73 º en la escala de razas más populares rondando siempre esta posición. Europa aceptó plenamente a la raza, pero con matices: Inglaterra sigue manteniendo sus propias vertientes del Bulldog, y Francia ya no la valora tanto.

 Son muchas las razas que han despuntado en el viejo continente, hecho que inevitablemente ha producido que el Bulldog Francés no haya encontrado del todo su hueco en la sociedad. Por otra parte, es importante valorar hasta qué punto la raza se adapta a la sociedad actual. Es un perro corpulento a la par que pequeño, pero también tiene mucha fuerza y un carácter propio de razas enfocadas al trabajo duro. Sus constantes vaivenes sociales han producido que no se tenga una idea clara si se trata de un perro económico enfocado a la clase trabajadora o se mantiene en las clases sociales más altas, afectando a una disparidad absoluta en cuanto a recursos necesarios y la calidad de los criaderos actuales.

Bulldog Francés

Otros países como Canadá o Australia han desarrollado poco a poco sus propios criaderos, manteniéndose más en un enfoque reduccionista tratando a la raza como una excentricidad más que como animal de compañía para cualquier perfil interesado. Sin duda una raza popular, adentrada perfectamente en el conocimiento mayoritario, pero sin encontrarse en la vanguardia presente de las razas más extendidas.

Características del Bulldog Francés

El Bulldog Francés es una raza tan particular que es importante informarnos antes de lanzarnos a adquirir un ejemplar como mascota. Tanto por sus características físicas como temperamentales tendremos que estudiar la forma en la que vivirá con nosotros, buscando crear un ambiente que se adapte a su estilo de vida al mismo tiempo que nos deja espacio a nivel personal.

Bulldog Francés

 Características físicas

Es una raza considerada del tipo moloso, lo que se traduce en un perro fuerte, musculo, con una cabeza grande y una actitud excelente para ser un perro guardián. El aspecto general del Bulldog Francés encaja a la perfección en esta definición, con un cuerpo muy compacto donde los músculos rápidamente se marcan gracias a un desarrollo sencillo y casi incontrolable. A pesar de rondar los 10 kilogramos de media, son animales que con el exceso de ejercicio pueden desarrollar una musculatura excesiva afectando a su peso final. No es raro que encontremos ejemplares que superen los 14 kilogramos establecidos como máximo para la raza, sobre todo si somos de darles largos paseos acompañados de actividad física intensa.

 Normalmente no superarán los 30 centímetros de altura por lo que es considerado un perro pequeño, aunque siempre con matices: no es un animal que podremos manejar como si fuese de papel. La cabeza es muy grande en contraste con su cuerpo, donde destaca su hocico profundo junto a unas orejas de tipo murciélago que debe mantener siempre en punta. Tiene la mordida característica del tipo moloso, sujetando con fuerza cualquier cosa que pase por su boca y haciendo un efecto tenaza que dificultad mucho quitársela. Como tiene el cuello tan corto es muy fácil que presente un aspecto como de tanqueta, fornido por sus cuatro costados a la par que achatado en su estatura de adulto. Las extremidades acompañan a estas características, presentándose cortas a la par que musculosas. El pelaje no es tan relevante como en otras razas, siendo corto en toda su extensión y bastante liso.

Bulldog Francés

Distintos tonos de pelo

 Es sencillo que con el paso del tiempo se encuentren pequeños pliegues a lo largo de su cuerpo, con distintos tonos en el pelo y manchas que lo adornan. Los colores más habituales son el atigrado, el leonado y el blanco, aunque este último solo es aceptado cuando tiene ciertos pigmentos de negro. Hay que tener en cuenta que es una especie muy cotizada por lo que existen muchas variantes en cuanto al color, encontrando ejemplares puramente negros, blancos, beige y combinaciones de todo tipo.

Sociabilidad

Si buscamos un perro de compañía podemos estar seguros de haber acertado con el bulldog francés. Es cariñoso, cercano, se mantiene tranquilo la mayoría del tiempo y no necesitaremos adaptar apenas la casa para que se encuentre cómodo. Le encanta estar con sus dueños, pudiendo permanecer horas sin moverse mientras nos observa con nuestras tareas. Los momentos en los que se muestra más activo no se traducen en un exceso de bullicio alrededor de la casa, se mantendrá en su zona habitual y llamará nuestra atención con calma y paciencia. Como es de imaginar, es un perro ante todo afectuoso y sin apenas quejas en cuanto a su carácter, perfecto si buscamos un animal que no dé demasiados problemas en el hogar.

Bulldog Francés

A su vez, es también una de las razas más alegres a la par que juguetonas. Como no suele ladrar y se muestra muy protector, es uno de los mejores perros si vivimos con niños pequeños en casa, participando en sus juegos sin suponer en ningún momento un peligro ni excitarse demasiado. Además, su pequeño tamaño combinado con una fuerza superior hace que soporte muy bien las jornadas largas de divertimento con los niños, siendo un perro fantástico para salir al jardín y permanecer una mañana entera correteando junto a ellos.

Este comportamiento tan afectuoso hace que al mismo tiempo se convierta en un auténtico experto en reclamar la atención de sus dueños, pidiendo mimos a todas horas y acercándose a los niños incluso después de haber sido víctima de todas sus jugarretas.

Actitud con otros perros

Con los demás perros mantiene esta actitud tan positiva, mostrándose encantado de conocer a otros animales independientemente del tamaño o la raza que se le presente. Son muy sociables tanto con ellos como con los dueños, por lo que es uno de los perros más adecuados para la ciudad al no producir prácticamente nunca ningún tipo de conflicto con otros perros. A pesar de ello, es importante que vigilemos la forma en la que se relaciona para evitar conductas de dominancia, asegurándonos de que haya en todo momento un ambiente cordial. Los perros pequeños pueden mostrarse demasiado activos en sus juegos, y aunque el bulldog francés no es grande sí mantiene una fuerza por encima de la media.

Bulldog Francés

Potencial de adiestramiento

Como es de imaginar, la misma simpatía que muestra con sus dueños se traduce en una facilidad extrema para el adiestramiento. Es una raza inteligente, perspicaz, con excelentes capacidades para obedecer órdenes y desarrollar patrones de conducta.

El adiestramiento del bulldog francés debe hacerse desde el respeto en todo momento, evitando programas basados en el castigo o el reforzamiento negativo. A través del refuerzo positivo podremos instaurar conductas vinculadas al ejercicio y la obediencia, importantes para enseñarle a sentarse, permanecer quieto y venir a nuestra llamada manejando en todo momento a nuestra mascota en el hogar y fuera de casa.

 Es importante que evitemos utilizar como refuerzo de forma constante las golosinas, corremos el riesgo de que ganen peso rápidamente y el efecto del refuerzo social se pierda. Como perro particularmente hogareño, podemos aprovechar su cercanía a las personas para utilizar como refuerzos las palabras de cariño, las caricias y la invitación a jugar en los horarios donde se lo permitimos.

No es una raza que suela ejercer dominancia, pero tampoco es algo imposible teniendo en cuenta que es un comportamiento común en la especie. A poco que nos mostremos autoritarios y dejemos claro los ritmos en el hogar tendremos bajo control a nuestro bulldog francés, siendo nosotros los que pongamos el límite a las conductas que pueda desarrollar.

Bulldog Francés

A veces son testarudos

Es importante vigilar la testarudez que pueden mostrar en algunas ocasiones. Son perros inquietos, muy fieles y respetuosos, pero al mismo tiempo pueden mostrarse realmente tozudos cuando quieren algo, ya sea jugar con otro perro, llamar nuestra atención o corretear por toda la casa.

Es mejor que nos mostremos autoritarios desde el principio, marcando los momentos de jugar, los del adiestramiento y lo que puede hacer en sus paseos. Una ventaja en este aspecto es que es de las razas que más consolida los comportamientos que le enseñemos, siendo capaz de responder favorablemente aunque pase mucho tiempo sin haber aplicado el programa anterior con su correspondiente refuerzo.

 Aspectos a tener en cuenta del Bulldog Francés

Predisposición a sufrir problemas respiratorios

Es una de las razas que tiende más a desarrollar problemas respiratorios. Los ronquidos son muy habituales, pero cuando son exagerados es por la dificultad al respirar a través de su hocico achatado tan característico. No existen ejemplares que lleguen a esquivar este problema a lo largo de su vida, por lo que tendremos que centrarnos en prevenir que se complique más de la cuenta.

Bulldog Francés

Hay que evitar que aumente de peso excesivamente, vigilar a través del veterinario cualquier tipo de complicación cardiaca y asegurarnos que se encuentre bien hidratado en todo momento. Además, si nos lo podemos permitir, es mejor asegurarnos de elegir un cachorro de Bulldog Francés procedente de una camada sin problemas graves a nivel respiratorio ni cardiaco.

El ejercicio siempre es bueno para los perros, pero el Bulldog Francés no tolera bien el exceso de actividad. Necesitan paseos diarios, y aunque les encanta correr tenemos que vigilarles para que no se excedan demasiado y tengan problemas asociados a la temperatura y la dificultad respiratoria. Si nuestra idea de perro es un compañero con el que hacer largas sesiones corriendo por la ciudad es mejor que optemos por otras razas como el labrador o el pastor alemán, nuestro bulldog francés desarrollará en exceso la musculatura y sus patas no se alargarán repentinamente para adaptarse a este nuevo ritmo.

Perros muy sociables

Ser tan sociable también puede provocar molestias en otras personas. Los bulldogs franceses tienden a subirse encima de ellas sin valorar lo correcto de su comportamiento, sobre todo si en casa les hemos dejado moverse por todos los rincones y hacer según les plazca. Es mejor llevarles la correa corta para tratar de controlar estas repentinas explosiones de sociabilidad, tanto en su relación con las personas como con otros perros. No significa que le alejemos de ellos, al contrario, son perros muy educados que no tardan en hacer nuevos amigos, es simplemente mantener bajo nuestro control la forma en la que se relaciona para que sea sana en todo momento.

Bulldog Francés

Adoran estar en casa.

 Disfrutan de los paseos y el aire libre como cualquier perro, pero ese carácter tan bondadoso junto a la afinidad que crean con sus dueños hace que sean excelentes perros domésticos. A través del adiestramiento podremos enseñarles a permanecer en su camita durante varias horas, haciéndonos la compañía que necesitemos mientras se mantiene tranquilo. Es importante que vigilemos siempre en casa los cambios de temperatura y las corrientes de aire, al ser un perro que tiende a enfermar a la vez que descansa durante largos periodos puede costarnos reconocer que no se encuentra del todo bien.

Esquiva las zonas acuáticas. Es una de las razas que peor se maneja en el agua debido al enorme tamaño de su cabeza en comparación al resto del cuerpo, a la vez que el pequeño tamaño de sus patas les dificulta poder nadar. Hay que evitar acudir a piscinas, lagos o ríos con nuestra mascota suelta, si se nos escapa y cae en el agua pasará un momento muy malo y nos costará sacarle debido a su peso y los nervios que tenga en ese momento. Siempre podemos esforzarnos en acostumbrarle a nadar para evitar este tipo de situaciones, pero es mucho mejor respetar sus limitaciones y ser cautos con los sitios a los que le llevemos para evitar lamentarnos con el tiempo.

Bulldog Francés

Proclives a la ansiedad por separación

Ya hemos visto lo cariñosos que pueden llegar a ser, y cuando un perro se muestra tan dependiente de sus dueños es fácil que desarrolle ansiedad por separación. Como tienen una mandíbula tan potente no tardarán en descontrolarse haciendo graves daños en el hogar, por lo que tendremos que incluir en el adiestramiento rutinas que reduzcan la posibilidad de desarrollarla.

Reacciona muy bien a los programas de extinción basados en exposición prolongada con pequeñas sesiones donde le dejemos solo, volviendo a los pocos minutos y espaciando poco a poco el tiempo de cada sesión para que se acostumbre. Si además le enseñamos a distraerse con sus juguetes y mantiene una buena relación con otros perros no habrá problemas en este sentido.Cachorro bulldog frances

 No es el mejor perro para saltar. Cuando salgamos a la calle a jugar con él es mejor que evitemos los clásicos discos que se lanzan a gran altura, siendo más recomendable lanzar pelotas por debajo de su cabeza rodando para que pueda alcanzarlas fácilmente. Aunque por supuesto hará el esfuerzo intentando saltar con todas sus fuerzas, es mejor evitar que se exceda en sus intentos por el efecto de los golpes de calor y las dificultades respiratorias. Sin duda es uno de los gestos más graciosos en el Bulldog Francés, pero también puede ser de los más perjudiciales si nos excedemos con ello.

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