Bóxer

Historia del Boxer

El Boxer es uno de los perros que más controversia genera en la sociedad. Con un aspecto único, la mezcla de una fuerza enorme junto a la actividad constante asociada al juego que muestran produce que sea un perro de contrastes, respetado por muchas personas por su actitud imponente a la vez que admirado por lo extrovertido que puede llegar a ser.

Orígenes

Los orígenes del Bóxer son difíciles de definir claramente. Se estima que aproximadamente en el siglo XVIII comenzaron a surgir razas con rasgos parecidos cumpliendo funciones de pastoreo, una actividad que requería el uso de perros fuertes, con carácter y la suficiente energía para dominar a los rebaños. Se utilizaban particularmente cuatro razas, parecidas entre ellas y con funciones siempre enfocadas a desarrollar actividades con otros animales: el Bullenbeisser, el Baerenbeisser, el Brabanter y el Daziger. Todos tenían rasgos que podían recordar al Bóxer, aunque sería el Bullenbeisser el progenitor definitivo para el desarrollo de la raza. Su nombre significa literalmente mordedor de toros, utilizándole como animales de caza para el jabalí y el ciervo.

Con el paso de los años fueron mejorando las vías de transporte mejoraron, haciendo que los pastores recurriesen a ejemplares más tranquilos al no tener ya la necesidad de un perro tan contundente. Comenzaron los cruces entre ejemplares sin preocuparse de mantener sus rasgos, perdiéndose la agresividad y el tamaño característicos del Bullenbeisser para dar lugar al llamado Bierhunde, una raza enfocada más a proporcionar ayuda al hombre que a dominar a otros animales. En este punto se difumina el rastro del Bóxer, teniendo que llegar a finales del siglo XIX para situar sus orígenes. Aunque no existe un registro fehaciente sobre su nombre, la leyenda habla de un perro llamado Boxl como el primero de su raza, propiedad de un carnicero de Berlín que sin saberlo acabaría nombrando indirectamente al Bóxer.

Independientemente de la leyenda, sí se dispone de un registro oficial para la raza, situándose en 1894 de manos de Friedrich Roberth que acuñaría el término bóxer describiéndola con sus características físicas y atributos comportamentales. Empeñado en recuperar al Bullenbeisser, realizó varios cruces entre Bierhunde y Bulldogs ingleses hasta conseguir ejemplares con rasgos prácticamente similares a los del Bóxer actual. Un perro llamado Flocki sería el primer Bóxer oficial de la historia, confirmado por el Múnich Bóxer Club fundado en 1895 para preservar la raza. En 1902 se situarían los rasgos oficiales de la raza, con características como su fuerza, la actividad, la postura alzada y las piernas rectas para definirla.

Expansión internacional durante el siglo XX

Como ocurrió con muchas razas durante el siglo XX, el mestizaje buscando los ejemplares más puros y las guerras definieron el desarrollo del Bóxer hasta nuestros días. Alemania alabó a la nueva raza fundándose criaderos por todo el país, tratando de mantener el estándar de la raza fijado en 1902 a través del cruce con bulldog de la época. En 1905 se cambiaron ligeramente los criterios haciendo alusión principalmente a sus orejas, aunque no sería hasta 1920 cuando se revisase al completo definiendo la cabeza braquicéfala, la aceptación del color blanco y el incremento de tamaño como cambios más importantes. Los siguientes añadidos se realizarían en 1925 y 1938, eliminando el bóxer negro y manchado respectivamente.

Boxer temperamento
Perro de raza boxer atigrado

En cuanto a su papel en las guerras fue un perro muy apreciado por su fuerza, energía y temperamento. Se utilizó enfocado para funciones de mensajero y transporte de heridos, sin escatimar su utilidad actuando como centinela ante francotiradores enemigos, destacando los ejemplares del criadero Stockmann. Philip Stockmann y su esposa Miriam pasarían a la historia como los padres de la raza al haber conseguido popularizarla en toda alemanía gracias a su papel en la guerra, atrayendo la mirada de Europa al completo. El éxito del bóxer en la Primera Guerra Mundial no pasó desapercibido para los americanos, adquiriendo numerosos ejemplares una vez acabó el conflicto para establecer sus propios criaderos en Estados Unidos. Reino Unido adquirió oficialmente el primer Bóxer en 1933, siendo el mismo año en el que fue registrado en el Kennel Club. Otros países como Canadá u Holanda adquirieron también ejemplares, con sus propias distinciones, clubs personalizados y campeonatos donde participaban perros a nivel internacional.

La Segunda Guerra Mundial volvió a llamar a las filas al Bóxer, situándole como el segundo perro más adecuado para estos fines por detrás del Pastor Alemán. Su éxito volvió a ser reconocido en ambos bandos, con los americanos apreciando sus características hasta el punto de contactar nuevamente con el criadero Stockmann regentado exclusivamente por Miriam, la cual había conseguido mantener el criadero a pesar de los problemas económicos en los que se veía inmerso. Con el fin del conflicto y la imagen del Bóxer intacta, el criadero volvió a sus mejores tiempos siendo invitada la propia señora Stockmann a Estados Unidos para valorar los criaderos del país y los ejemplares que habían dado lugar. El Bóxer ya se encontraba completamente aceptado en la sociedad, asegurando su supervivencia para siempre.

El Boxer en la actualidad

Una vez terminados los conflictos bélicos y se produjo la globalización, el Bóxer tardó muy poco en ser conocido en todo el mundo. Países tan ajenos por aquel entonces como Japón adquirieron ejemplares en 1957 procedentes de Estados Unidos, mientras que toda Europa recibía animales procedentes de Alemania y Reino Unido con certificados expendidos por los criaderos con más fama a nivel internacional. Se convirtió en un perro para la clase alta capaz de satisfacer las necesidades de familias, cuerpos de seguridad y trabajadores del campo al combinar su corpulencia con una fuerza a la par que perspicacia sorprendente.

boxer atigrado
boxer descansando

En 1988 se realizaría la última revisión hasta el presente sobre las características del Bóxer, creando un estándar a seguir a nivel internacional que se mantiene en todos los criaderos del mundo. Tanto los clubs de aficionados como los criaderos delimitan claramente los aspectos en los que fijarse: la cabeza en primer lugar, el cuerpo y el movimiento. Sus características de temperamento se asocian sobre todo a la sociabilidad, mostrando ejemplares dóciles y muy susceptibles al adiestramiento convirtiéndole en un perro excelente para acompañar al ser humano. En la actualidad es sin duda una de las razas más conocidas, y aunque existen países que los incluyen dentro de la categoría de razas peligrosas, son muy pocas las personas que realmente asocian al Bóxer con animales considerados peligrosos para convivir en sociedad.

Características del Bóxer

Las características del Bóxer combinan un comportamiento ejemplar con el ser humano con un aspecto imponente. Con una historia plagada de cambios en su desarrollo, colaborando con el ser humano en actividades de todo tipo y una serie de razas relacionadas directamente con él, es sin duda una de las razas más interesantes de conocer tanto como animal de compañía como ayudante para nuestras labores.

Características físicas

El Bóxer ante todo es un perro robusto, resistente, con mucha más fuerza de la que aparenta por su tamaño. Con una altura aproximada de 60 centímetros de media y un peso rondando los 25 kilogramos, es un animal que, sin ser tan grande como otras razas, consigue imponer gracias a su aspecto, donde la combinación de una constitución sólida con un pelaje corto y duro da esa sensación de perro realmente duro. La forma de su cabeza es de sus señales más reconocibles, con un hocico corto a la par que contundente y grandes ojos marrones. Una forma sencilla de reconocer al Bóxer es fijarse en su cráneo característicamente braquicéfalo, donde la anchura es mayor del 80 % respecto a su longitud dotándole de ese aspecto de cabeza desproporcionadamente grande para el resto de su cuerpo.

En la boca encontramos también rasgos únicos, con un labio inferior caído y prominente respecto al resto de la cabeza. Las orejas son grandes y caídas, aunque existen criaderos que tratan de mantenerlas erguidas desde que son cachorros. Si nos fijamos en su constitución encontraremos rápidamente músculos en cada centímetro, desarrollándose enormemente a medida que crecen y practican rutinas de ejercicio cotidianas. El cuello se vuelve grueso, sin pizca de papada, mientras que el lomo adquiere una dureza fruto del entrenamiento. Las patas se llenan de músculos, completamente rectas y paralelas entre ellas, terminando en una cola larga y resistente.

boxer americano
cachorro de boxer canela

Aunque el pelaje es uno de los rasgos más característicos de la mayoría de razas en el perro, no se cumple en el caso del Bóxer. Es muy corto, resistente, con matices brillantes y completamente extendido a lo largo de su cuerpo. El color más común es el marrón, con tonalidades de negro y llegando al atigrado. Existen ejemplares con manchas a lo largo del cuerpo, y aunque puede darse el Bóxer blanco no es uno de los tipos aceptados por la Federación Cinológica Internacional ni por los grupos desperdigados por el mundo.

Comportamiento

Uno de los puntos más controvertidos fruto del desconocimiento, el Bóxer es ante todo un animal enérgico, juguetón, sociable y muy fiel a sus dueños. Demuestra inteligencia con su tremenda capacidad de aprendizaje, pudiendo ser tan obediente como cualquier otra raza mientras se someta a un correcto proceso de adiestramiento. Esta energía se traduce en un comportamiento activo durante toda la jornada, con ganas de juego y ejercicio de forma constante o, en su defecto, realizar actividades para el beneficio del hombre que le mantengan ocupado. Al ser un perro dócil puede adaptarse a cualquier ritmo que le impongamos, ya sea con sesiones largas de ejercicio como pequeños paseos rutinarios donde se ejercita realizando actividad física intensa.

Como perro familiar es sin duda de los más recomendables, llevándose fantásticamente bien con los más pequeños de la casa gracias a su deseo de juego constante y la dulzura que transmite. Es un animal educado, respetuoso en todo momento y abierto a aprender la posición que tiene en el hogar junto a los tiempos específicos que se dedican a él y su necesidad de actividad. El vínculo afectivo que llega a desarrollar con los humanos es enorme, de los más intensos en el mundo canino llegando a rozar incluso la sobreprotección cuando percibe comportamientos relativamente peligrosos hacia sus dueños. Con todo, su paciencia y dedicación con los niños le convierte en un buen candidato si tenemos pequeños en el hogar, ayudando en su adiestramiento mientras tienen la compañía de nuestra mascota.

Si buscamos que nuestro Bóxer sea algo más que un perro de compañía, existen cada vez más grupos que recurren a la raza para funciones de vigilancia y terapia con animales. Sociabiliza bien tanto con desconocidos como con otros animales, aunque debemos recordar siempre que el carácter juguetón del Bóxer puede volverse incómodo frente a otros animales desencadenando conductas de defensa. Al mismo tiempo, esta sociabilización debe ser vigilada constantemente ya que los Bóxer al ser tan fieles pueden interpretar erróneamente el trato que tengamos con otras personas, una situación que puede volverse incómoda si no estamos acostumbrados a lidiar con su fuerza.

Potencial de adiestramiento

Adiestrar a un Bóxer es asequible gracias a la energía que muestran combinada con la fidelidad que desarrollan hacia sus legítimos dueños. Estas características, no obstante, tienen que ser valoradas desde un punto de vista personal: un dueño que no se encargue de satisfacer sus necesidades no conseguirá potenciar su adiestramiento. Los Bóxer requieren grandes dosis de ejercicio diario, con estimulación tanto física como mental donde pueda socializar con las personas y otros animales mientras se ejercita en el proceso. Como la mayoría de razas, puede adaptarse a vivir en lugares pequeños mientras nos aseguremos de poder realizar paseos activos dedicándole el tiempo que necesita.

Es un perro inteligente, aunque no se encuentre entre las razas más capacitadas en este sentido, más que suficiente para nuestros objetivos de adiestramiento centrándonos en desarrollar una conducta sana en el hogar y ante otras figuras en los paseos. Una forma sencilla de conseguirlo es recurrir al condicionamiento operante a través del refuerzo positivo, enseñándole conductas básicas asociadas a permanecer tranquilo cuando se lo pidamos, ya sea sentándose, tumbándose o jugando con sus juguetes. Son obedientes en todo momento mientras se respete su integridad, y aunque nunca debería de revolverse sí puede mostrarse receloso con los desconocidos. Los dueños deben mostrarse firmes en el entrenamiento, son perros que tienden a cumplir órdenes fácilmente, pero que pueden llegar a ejercer dominancia si no sienten la auténtica autoridad de su cuidador. Debido a su tremenda fuerza pueden volverse obstinados, tercos, dificultando las relaciones sociales tanto con los seres humanos como con otros perros, por lo que las muestras de cariño deben ir siempre acompañadas con órdenes seguras y firmes para fortalecer los comportamientos enseñados con el adiestramiento.

Aspectos a tener en cuenta del Bóxer

El Bóxer es uno de los perros más populares gracias a su extraña combinación de corpulencia, energía y fuerza con dulzura y cariño, pero no por ello es un perro capaz de adaptarse a todos los escenarios posibles. Existen aspectos que debemos valorar antes de apostar por esta raza como animal de compañía, sobre todo si no tenemos experiencia con animales de esta índole y que requieran tanto ejercicio.

  • El tiempo de vida medio del Bóxer es aproximadamente 12 años. Son muy susceptibles a sufrir problemas de corazón como la miocardiopatía, junto a posibles alergias y trastornos como la epilepsia. A partir de los ocho años el riesgo aumenta, añadiendo otros padecimientos asociados a la displasia de cadera o problemas en las articulaciones debido a un exceso de ejercicio. También son propensos al cáncer y a desarrollar problemas intestinales por una mala alimentación, por lo que ante todo debemos estar seguros de realizar revisiones periódicas en el veterinario para detectar cualquier anomalía que aparezca.
  • Al gastar tanta energía con el juego y los paseos es muy fácil que nuestra mascota nos exija una cantidad de comida desmesurada. Deberemos mantenernos firmes con la alimentación, proporcionándole solo la comida recomendada por el veterinario y en las cantidades marcadas. La musculatura del Bóxer hace que sea complicado que lleguen a engordar como tal, pero una mala alimentación puede producir dificultades en su desarrollo si la juntamos con la carencia de ejercicio. A su vez, es fundamental evitar acostumbrarles a caprichos, no solo afectará a su salud física, también mermará la relación que tengamos con él y las posibilidades del adiestramiento al reducir la eficacia del reforzamiento.
  • Aunque prácticamente todas las razas de perros son recomendables para convivir en familia, es mejor que seamos prácticos a la hora de valorar hasta qué punto un bóxer encajaría en nuestro hogar. Nunca debería mostrar conductas de agresividad o de desobediencia graves, pero su fuerza y energía puede que se nos escape de las manos, sobre todo si no tenemos experiencia previa con otras mascotas. Los más pequeños de la casa serían incapaces de manejar a un bóxer juguetón y con un adiestramiento deficiente, por lo que tendremos que estar seguros de poder cumplir por nuestra parte los paseos necesarios y la posibilidad de enseñarle una rutina básica de comportamiento.
  • Manteniéndonos en España, el bóxer es catalogado como perro peligroso en algunas regiones, diferenciándose de otras como el Rottweiler o el Pit Bull Terrier que lo son a nivel nacional. Concretamente, el bóxer lo es en Cantabria, necesitando cumplir la normativa vigente sobre estos animales para evitar una sanción administrativa. Sin entrar en la legislación concreta de cada municipio, todos concuerdan en mantener a nuestra mascota con bozal y con la correa corta siempre a nuestro lado, por lo que adiestrar a nuestro ejemplar será fundamental para evitar males mayores.
  • El bóxer es uno de los perros más queridos a la par que estigmatizados. Ya hemos visto que la categoría de raza peligrosa solo se aplica en determinados sitios, pero el desconocimiento general junto al prejuicio producirá que vivamos situaciones incómodas cuando paseemos a nuestra mascota por lugares públicos. La opción más recomendable es mantener el bozal y la correa extensible en rangos bajos de longitud, pero si somos reticentes a estas medidas tendremos que plantearnos soluciones de pura ingeniería social como pasearle en horas de baja afluencia o por zonas poco visitadas. Con todo, mantente siempre atento a cualquier tipo de conflicto o situación incómoda con otras personas y animales, es muy sencillo que las personas se muestren menos tolerantes si perciben la idea de que nuestro perro es realmente peligroso.
  • A diferencia de otros perros el pelo del Bóxer es muy fácil de cuidar. No solo no suelta demasiado pelo, además su resistencia hará que se ensucie mucho menos que en otros animales, pudiendo mantenerlo en un estado óptimo con apenas un cepillado periódico. Es mejor evitar bañarle en exceso, podría afectar a la rugosidad de su piel con una mayor caída del pelo a largo plazo. Ten en cuenta que existen muchos ejemplares que tienden a acicalarse ellos mismos a través de la lengua, por lo que no es mala idea dejar que se encargue él mismo según lo crea conveniente mientras nosotros lo hacemos solo cuando sea realmente necesario.
  • Puede llamarnos la atención el hecho de que no se incluya el color blanco en sus características físicas cuando es un matiz relativamente habitual en esta raza. Se estima que aproximadamente el 25 % de la raza nacen con esta tonalidad, pero no se incluye ya que las asociaciones oficiales no lo reconocen como distintivo de la raza. Sobra decir que un bóxer blanco es tan válido como cualquier otro ejemplar, por lo que si no estamos particularmente interesados en participar en concursos de belleza podemos optar por un bóxer de este color sin problema algunos, son exactamente iguales que sus homónimos marrones.
boxer blanco problemas
Perro de raza boxer blanco

2 comentarios en “Bóxer

  1. Muchas gracias por la información tan valiosa.
    Tengo una perra bóxer desde hacer aproximadamente 7 años, la recogí de la calle pues sus dueños no la querían, desde entonces ha sido mi compañera incondicional, donde yo estoy ella está junto a mí, sin embargo hace 2 semanas no quiere dormir conmigo y adoptó el dormitorio de mi madre como suyo, mi madre tiene cáncer y me han dicho que ella lo que busca es proteger a mi madre, será cierto?

    1. Son maravillosos ♥️ Yo he tenido un boxer y no he querido tener más porque sé que ninguno va a ser como fue mi Sparrow. Disfruta mucho de ella, no sabes cuánto me alegro de que hayas adoptado a una perrita de la calle, seguro que te lo agradece eternamente.
      Los perros son muy sensibles y notan cuando una persona está enferma o tiene recaída. Hay perros que se entrenan para detectar cáncer y otras enfermedades. Seguro que ella notó que tú madre estaba malita y ahora quiere estar junto a ella.
      Un saludo y que tu madre mejore ♥️

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