Babesiosis canina

By Angel Toysacan / last month

La babesiosis, es una enfermedad causada por un parásito llamado Babesia, que se desarrolla dentro de los glóbulos rojos del perro, las células más numerosas de la sangre. Se han descrito más de cien especies, pero sólo unas cuantas atacan a animales. Víctor Babes, fue un biólogo rumano, que aisló el agente patógeno por primera vez en 1888. De ahí su nombre.

Este parásito se transmite mediante la picadura de una garrapata, por su saliva. Hay varias especies de garrapatas que pueden ser transmisoras de esta enfermedad: Rhipicephalus sanguineus, dermacentor reticulatus e Ixodes canisuga.

Cuando la garrapata infectada por Babesia, pica a un perro, inocula los merozoitos (formas infectantes) que entran en las células sanguíneas, comenzando su ciclo de divisiones.

Esta enfermedad, aparece normalmente en los meses cálidos (primavera y verano) ya que es cuando más garrapatas nos encontraremos. Aunque también se pueden dar casos en otoño e invierno en zonas donde la garrapata vive todo el año, principalmente en el sur peninsular.

Aparte de la picadura de garrapata, otras formas de infección podrían presentarse por la mordida de un perro en la que haya transferencia de sangre, en una transfusión de sangre de un animal infectado, en la placenta de una perra que infecta a sus cachorros o, si el perro viene de un criadero o perrera, sin pasar control de garrapatas, también tendrán mayor riesgo. En esta enfermedad, también se dan casos de perros sanos portadores del parásito. Son fuentes de infección, pero no presentan cuadro clínico.

No es raro, que un perro afectado por este parásito, tenga otras infecciones transmitidas por garrapatas, como la ehrlichiosis (causada por la Rickettsia Ehrilichia canis), fiebre de la montaña rocosa (producida por la bacteria Rickettsia rickettsi), borreliosis o enfermedad de Lyme (causada por Borrelia burgdorferi), entre otras.

Estas enfermedades pueden interactuar, empeorando los síntomas y complicando el diagnóstico. Los casos en los que hay más riesgo, son los perros que pasan la mayoría del tiempo, o siempre, en el exterior, siendo las zonas arboladas las más peligrosas.

Las razas más susceptibles a esta enfermedad, son los galgos y los pit bulls, aunque se desconoce la razón.

                                Babesiosis canina

Síntomas

Desde que el parásito se incuba, hasta que aparecen los síntomas, pueden pasar unas dos semanas aproximadamente. Los síntomas pueden ser ligeros, o severos, o puede, incluso, que no haya síntomas.

Los parásitos de la Babesia, se multiplican en el cuerpo del perro, y esto, puede causar ictericia (aumento de la bilirrubina, que es un pigmento asociado a la bilis, que se forma por la descomposición de la hemoglobina, que puede causar daño renal, hepático y afectar al tejido cerebral, provocando decoloración amarillenta en diferentes partes del cuerpo como encías, nariz o genitales.), al igual que anemia (que es una disminución significativa de los glóbulos rojos), incluyendo AHIM (anemia hemolítica inmune).

A parte de destruir glóbulos rojos, y producir anemia, la Babesiosis, puede afectar a la coagulación de la sangre, y cuando el parásito invade el sistema nervioso central, se podrían presentar muchos síntomas.

En casos severos, podría causar daños en los pulmones y, también, presentar enfermedad hepática.

Los síntomas dependerán de qué especie de parásito sea el que esté involucrado y, también, de la capacidad del sistema inmunológico del perro para combatirla.

Hay tres cuadros clínicos:

Cuadro hiperagudo. Es el más grave y pocos animales se recuperan. Puede causar hipotermia e hipoxia tisular, entre otras. Suelen ser cachorros o perros con una infestación grave de garrapatas.

Cuadro agudo. Es el más frecuente. Sus síntomas son la fiebre, disminución o ausencia de apetito, aumento del tamaño del bazo, ictericia, carencia de energía, orina de color rojizo, heces descoloridas, ganglios linfáticos agrandados, entre otros.

Cuadro crónico. Es poco habitual, y tan sólo se produce por la Babesia canis. Se caracteriza por fiebre intermitente, anorexia y pérdida de peso.

 

Otros síntomas, pero de menor frecuencia, que, normalmente, se podrían presentar en el cuadro agudo, son vómitos, diarreas, problemas oculares, convulsiones o descoordinación al andar. Los perros que sobreviven a la babesiosis aguda, pueden transformarse en portadores crónicos.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de esta enfermedad puede ser bastante complicado. Se caracteriza por producir anemia y número bajo de plaquetas. La bioquímica sérica (examen de sangre que proporciona una visión general de las funciones del organismo) y la analítica de orina, pueden presentar alteraciones, pero no son específicas. Para el diagnóstico definitivo hay que visualizar la presencia del parásito en sangre. Si no se observa, no se puede detectar, y entonces, la detección de anticuerpos frente al parásito (serología), es la base del diagnóstico. El inconveniente, es que no se puede diferenciar entre las dos especies de Babesia que producen esta enfermedad.

 

Tratamiento

El tratamiento se basa en la terapia de soporte y el uso de fármacos para eliminar el parásito.

En casos severos, los animales necesitan terapia con fluidos (fluido terapia intravenosa) o transfusiones de sangre. Requerirán ser hospitalizados de inmediato.

Hay varios productos que, administrados vía intramuscular o subcutánea, actúan frente al parásito, aunque pueden provocar efectos secundarios como vómitos y diarreas.

Los tratamientos orales con antibióticos presentan una respuesta parcial. Además, la terapia con medicamentos, a veces, desata los síntomas de la infección y no limpia los parásitos.

Hay tratamientos naturales, y se les puede administrar hierbas, hongos medicinales, curcumina, hoja de olivo y uña de gato. Incluso terapia de oxígeno hiperbárico.

La eficacia del tratamiento en el caso de parásitos por Babesia Gibson, es menor que para Babesia canis.

 

Prevención

Si tu amigo pasea por zonas donde pueda haber garrapatas, la mejor manera de evitar enfermedades, es prevenir.

Revisar diariamente al perro para ver si tiene alguna garrapata y poder quitárselas rápidamente y con cuidado. La garrapata tendrá que estar chupando sangre tres días, o más, para infectar al perro. Así que es muy recomendable examinarle bien todos los días.

Puedes darle un baño antiparasitario y utilizar collares y otros productos antiparasitarios tópicos, como las pipetas y los sprays.

En Europa, existe una vacuna contra la babesiosis por Babesia canis, pero todavía no está muy claro su eficacia.

Si tu peludo no está comportándose de manera normal, y ha podido estar expuesto a las garrapatas, lo mejor es consultar con tu veterinario la posible infección transmitida por éstas.

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Angel Toysacan

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