Antropomorfismo: no es bueno humanizar a tu perro

Antropomorfismo es la denominación científica (antropo: hombre, morfismo: forma), que recibe la tendencia que las personas tenemos, a humanizar las cosas y a los seres que nos rodean, algo que, llevado a casos extremos, resulta muy perjudicial para los animales, especialmente para los perros, según opinan los expertos.

El típico ejemplo el de la manera como nos comunicamos con ellos. Los perros entienden una amplia cantidad de palabras y actúan en consecuencia, pero lo hacen tras una enseñanza, basada en la repetición, por lo que, si un perro se sienta al oír la voz inglesa “sit”, no es porque comprenda el idioma, sino porque se le enseñó a asociar el término con el acto de sentarse.

Antropomorfismo-no-humanizar-perros

César Millán es famoso por su programa de TV, en el cual se traslada por todo el mundo ayudando a las familias a convivir con perros problemáticos, bajo la premisa de que, el 95% de los casos, el problema no es el perro sino la gente, por lo que acaba por darles pautas a las personas para que logren tomar las riendas de la vida de la familia, incluidas las del perro.

¿Cuál es la naturaleza de un perro?

Según nos recuerda César Millán, un perro es un ser gregario, que necesita pertenecer a una manada. No se debe olvidar que el origen de los actuales perros (Canis Domesticus) son los lobos, (Lupus Silvestris), por lo que, si bien han perdido gran parte de su lado salvaje, no dejan de tener los mismos instintos básicos de sus antecesores.

Cuando Millán dice que; “un perro es un perro” se refiere a que, a cada can se le debe dar un lugar dentro de la familia y mucho afecto, pero antes del cariño, tiene que existir lo básico que tendría con su manada si siguiera siendo un lobo: ejercicio y disciplina. En definitiva, cada can tiene que tener una dosis de cada cosa y en el momento justo para ello.

Una de las quejas del adiestrador Millán es que, la gente tiende a humanizar a los perros en exceso y al hacerlo ignora su verdadera naturaleza y por tanto sus necesidades. El resultado es que si a un perro solo le dan cosas y no se le ponen límites, rápidamente se convierte en una pesadilla de mascota, puesto que, si nadie le lidera, es el can quien tomará el mando.

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César ha demostrado miles de veces, con perros de todos los tamaños, razas y colores y en distintos puntos del mundo, que el problema generalmente no es de los perros. En el momento en el que el entrenador se enfrenta al perro que, según sus dueños tiene “problemas” lo hace manifestándose como líder, absoluto e indiscutido.

La reacción de los perros es casi inmediata, algunos se someten, otros se muestran curiosos y los hay que se han enojado, le gruñen y hasta le han mordido, pero para César es algo normal y comprensible. Lo que asombra a los dueños y al público es que la aceptación es el paso siguiente, en la enorme mayoría de los casos, lo que demuestra que la teoría de Millán es válida.

Un perro NO es una persona

Según sostiene César: “los perros pueden ser parte de nuestras familias, pero NO son personas y no se los puede tratar como tales, por dos razonas: porque antropomorfizar a un animal puede traerle problemas y porque está más que comprobado que no funciona, porque el perro no es feliz, dado que no se cumple con sus necesidades reales, sino con las expectativas de sus dueños.

Un caso típico es el de un perro al que se le llama “bebé”, se le mima en exceso y se le considera “un hijo más”, pero destroza los muebles, roba cosas y se escapa cuando se le da la gana. Su dueño le suplica que deje de hacerlo, le da golosinas para que cambie su comportamiento y el perro se las come y vuelve a las andadas.

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Los perros son animales y como tales solo responden a un liderazgo asertivo y calmado. Nunca entenderán nuestros argumentos emocionales ni se avendrán a cambiar, mediante negociaciones. En esos casos, el can no sabe qué debe hacer y será incapaz de comprender unas reglas, que se le quieren imponer “humanamente”.

En la naturaleza, los caninos no necesitan a los seres humanos para alcanzar el equilibrio en sus vidas. Tienen un líder de la manada que los dirige, trabajan en cooperación para cazar y comer, se trasladan en grupos y se cuidan y protegen entre todos.

En el momento en el que traes a un perro a tu casa, debes ser parte de su vida y su líder, con el fin de satisfacer sus necesidades de acuerdo a Su naturaleza, No a la tuya. La fórmula de Millán es muy fácil: ejercicio, luego disciplina y finalmente, mucho afecto.

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About the author

Sandra

Nací en Uruguay, pero desde 2005 vivo en España. Soy redactora, correctora de textos, traductora y en mis ratos de ocio, literata (gané 19 premios literarios y hay mas de un centenar de relatos míos publicados por ahí). Mi bisabuela decía que el que no quiere a los animales, no quiere a nadie, así que los amo a todos y tengo en casa un pequeño zoo: perra, gatos, conejos, jerbos, hámsteres, ratas, periquitos, tortuga, gallinas y los que quedan por venir.

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